martes, 17 de mayo de 2011

Falta de exactitud en las cuentas

¿Saben qué me gusta de los papeles? Que me dan las versiones oficiales. Me gusta saber la interpretación más sensata, por eso son maravillosos. Aparte del olor, supongo que es una cosa de las palabras. Hay frases y enunciados muy claros que no se prestan a la confusión. Uno puede vivir confundido por enormes periodos de tiempo, creyéndose ilusiones y fantasías que en realidad no existen, interpretando emociones en las cortesías básicas que se otorgan como mero buen humor, pero las palabras que han quedado asentadas  no se pueden desprestigiar. Por eso me gusta releer mis documentos, mi pequeño archivo personal, ese que si estuviera en papel quemaría cuando la muerte por angina de pecho me ataque. Cada vez que la soledad y la tristeza lo invada (y piense "de esta no me voy a levantar"), le recomiendo ampliamente releer sus archivos. La claridad regresará a su vida y verá todo tal como es, o como fue.  La parte fea es que después pensará: "caray, qué tonto soy", pero en cuanto se pase, podrá reconciliarse con el estado del mundo y las cosas. Aprender a aceptar lo que no se puede cambiar, dicen los de AA.
Es agradable poder remitirse a la nota al pie de página que dice exactamente dónde encontramos esa idea tan loca. ¿Que el director iba a renunciar al hospital? ¿Que efectivamente renunció 5 años antes de que lo clausuraran? Parece una locura, en especial porque sabemos que se quedó en el puesto. Lo mismo con el administrador al que quisieron lavarle la mancha que causó la publicación de una nota que decía que maltrataba a los enfermos. La comisión encargada de la investigación publicó "aquí no pasó nada, son calumnias" y efectivamente no sé si lo eran, lo que sí sé es el número de volumen y de expediente donde dice que lo corrieron por tranza varios años después, aunque él dijera que era el Ayuntamiento el que le debía  mucho dinero. Si maltrataba a los leprosos, al menos se tardaron muchos años en pagárselo. No hay confusión ahí.
Repasar el archivo es la solución, hasta que pueda repetir de memoria las partes más tristes del documento.  Puede parecer masoquismo, pero a la larga es un recurso terapéutico de lo más exitoso.

3 comentarios:

  1. Tiene razón releer las cosas es terapéutico, tal vez eso puede ayudar a que entendamos nuestra situación actual, sin embargo, a veces es mejor olvidar el pasado y tratar de reinventarse a diario.

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  2. ¿Y sí se puede? Es que de veras sería lo mejor, lo malo es que a veces las cosas que ya no se desinfectaron en su momento gangrenan y hay que amputar, ya con el muñón no se puede, pero eso sí, hay que intentarlo, es cierto. Empezar otra vez lo más seguido que se pueda, sería bonito.

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  3. Tiene toda la razón, intente ser optimista inútilmente, sin una pierna en definitiva no se puede

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