jueves, 20 de octubre de 2011

Agregarle un cero a la cuenta

Por favor, dispárenme. Como si no tuviera suficiente culpa, habla mi abuela en pleno delirio religiosos y se pone a quejarse de toda la familia que no quiere sentarse a rezar el rosario para purgar nuestros pecados por aquello de la enfermedad de mi prima, que por supuesto es castigo por los pecados de los padres. La peor parte es que según ella, la única que no está mal en la familia, la que está cerca de Dios, soy yo... Ay Dios mío, aparte de todo soy una hipócrita, lo que me faltaba. ¿Qué hacía? Ponerme a llorar. Soy una hipócrita y una mentirosa. Si se descubre mi defectuoso carácter y comportamiento  la caída será doble. Cualquiera que haya leído el blog anterior lo sabe, todo.
¿No puedo sólo desaparecer de la faz de la tierra? No sé, irme a cavar pozos para leprosos o algo muy lejano muy pero muy lejano. Recluirme en alguna cueva o en el bosque y hacer mi propia ropa de raíces y plantas, ese tipo de cosas.
Y ni me quiero acordar de cómo me llamo. Hoy me encontré a una persona que recuerdo vagamente de alguna clase. Podría estar paranóica. Dios mío, no quiero regresar. Mrs. Boss no ha escrito, tal vez no deba decirle que acabé, tal vez debería alargar el asunto, pero no sé si será mejor hacer todo lo contrario para acelerar el proceso y que se acabe ya. De todas formas me falta imágenes ¿no? Y la introducción y las conclusiones... ah, y averiguar qué es un galvanómetro. Me metí a los diccionarios en la bibliotecas pero no quedé feliz. Sólo tengo que respirar y aguantar lo mejor que pueda, un día a la vez. Tengo que intentar disfrutar un día a la vez. Respirar, suprimir los pensamientos y recuerdos que hagan daño. Pensé darme una vuelta por la hemeroteca pero me empezó a atacar la sensación de estar en peligro y tuve que correr. La facultad... ojala nunca hubiera entrado. Hace más de dos años que dejé de ir a clase, creo, pero el miedo regresa y los recuerdos, el recuento de mi desastroso paso por ese lugar. ¿Por qué no fui más lista, más madura, más responsable? Ya ni modo. Tengo que regresar.
Creí que regresando a la escena de mis crímenes todo se calmaría, pero el temblor va y viene. Me aterran todas las posibilidades de todo lo que podría pasar, surgir, brincar de la nada. En las preocupaciones menores, de repente me aterran los sinodales. ¿Y si me asignan a alguien de la Facultad y no del departamento? No, no, tengo que pensar lo peor. También me pregunto si hacen varios exámenes al día o si sólo hay uno. Y si son varios... me podría encontrar a alguien. No, todo está bien, no me voy a adelantar. En todo caso, falta mucho y ya le hice prometer a Jane que no me dejará sola y que ahuyentará a cualquier persona horrible (¿vieron qué insegura soy?).
El examen profesional del hermano de Jane fue espantoso. Al final le dijeron que había sido un alumno deficiente pero que cumplía los requerimientos mínimos para aprobar.  ¿Y si me dejan suspendida? Qué humillación... bueno, una más de todas las que ofrece generosa y gratuitamente ese lugar.  Ojala nunca hubiera entrado.
¡Falta mucho! ¡Salí de clases hace mucho, fui una estudiante/persona reprobable hace mucho y todavía falta mucho para tener que regresar! Qué feo es el tiempo distorsionado. Ahora oscilo entre tomarme la pastilla o no. Mejor no, si la cosa se pone insoportable no quedará de otra, pero lo vamos a intentar. Aquello de superar la angustia con fuerza de voluntad y autocontrol, la forma sana y correcta. 

Paréntesis: Me limpiaba las orejas (detalle que seguramente quería saber) y el cotonete salió lleno de sangre. Eso es malo ¿verdad? Oh bueno, si voy a convertirme en zombie este es el mejor momento.

9:56 He estado resistiendo, de verdad. Me sudan las manos y las preguntas van y vienen sin control.
10:53 Ya, ya me calmé. Las cosas que se me ocurren no son posibles. No es viable lo que me preocupa. Nadie se acuerda mí, nadie se ha ocupado de qué hago y no hago, mucho menos va a publicarse nada al respecto. Todo está bien... espero.
1:10 Todo en orden, más o menos.

No hay comentarios:

Publicar un comentario