viernes, 21 de octubre de 2011

Pain parade



Junto a la canción debería poner fotos de cachorritos empapados por la lluvia y niños huérfanos en asilos grises y victorianos o algo así de triste, digo, para aderezar el desfile de la desolación. ¿No han oído de él? Pasa cada determinado tiempo y dura meses, a veces hasta años. Hay gente que se pierde en el gentío o muere atropellada por las multitudes que corren desesperadas detrás de alguno de los carros alegóricos que traen a la reinas de belleza. O si quieren noticias sórdidas siempre podemos incluir episodios todavía más tristes, de esos que hacen llorar, como perros quemados vivos o cómo tratan a los orangutanes que se quedan sin hogar a causa de la tala de la selva para conseguir aceite de palma en Borneo. Si van a la ciudad a conseguir comida para sus crías los apedrean, golpean o intentan ahogar. También puede ser que agarren a una orangután, la rasuren, la maquillen y la tengan "trabajando" siete años en un burdel. Sí... yo también me horroricé. No se engañen, los clientes sabían que era un orangután pero eso sólo lo hacía todo más divertido. Y esa es la gente, la famosa gente. ¿Por qué alguien le haría daño gratuitamente a otra persona o peor aun, a un animal? Porque así es la gente y cuando pienso en eso, mis temores ya no parecen tan infundados.
¿Esucharon eso? Es una llamada al suicidio masivo. Realmente ¿pa'qué esforzarse? Veo a la gente del metro y me pregunto qué los motiva a arrastrar sus grandes paquetes por grandes distancias con los huaraches rotos y el sombrero carcomido en las orillas. Supongo que alguien lo espera, no me imagino otra razón para aguantar. Supongo que cuando tienes a alguien que te conoce y así te acepta, que sabes que te cuida la espalda, es más fácil salir al mundo y decir "ok, hit me", y que sea lo que Dios quiera. Pero si no, pues no hay ni cómo, aunque de todas formas haya que salir, con el miedo, la inseguridad y la sensación de estar vulnerable y muy solo a que sea lo que Dios quiera.

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