sábado, 22 de octubre de 2011

Tonta Emma



Me pregunto si Emma se torturó durante años por la declaración del Sr. Elton. Si se sintió tan sorprendida (en shock) y tan maltratada como para sentir un retortijón en el estómago nada más de acordarse, sin importar cuánto tiempo pasara. ¡La quería besar! ¿vieron? Gracias a Dios Emma se soltó a tiempo del caballero ese. "Caballero", nótense las comillas. Mr. Elton era un párroco arrogante y grosero que se creía mejor de lo que jamás podría llegar a ser. Claro, Emma jamás había visto al Sr. Elton como un posible candidato para ella (jamás, ni por error!) y aunque cualquier admiración suele agradecerse, hay algunos casos que no lo ameritan, al contrario, se ganan el asco y el odio nada más, lo bueno es que no les importa. No era la forma de decírselo, así, tan burdamente, como si ella no se mereciera un poquito de consideración o respeto. No la fue a visitar a visitar a Hartfield, claro que no, aprovechó cuando la vio sola. ¿Por qué creyó que sería correspondido? ¿fue culpa de ella? ¿ella lo provocó? ¿falló en algo? ¿hizo algo mal? ¿por qué creyó eso? Bueno, la vida está llena de malos entendidos, la pobre creyó que Mr. Elton era su amigo... ja, as if!! Cuándo se ha visto un hombre que tenga suficiente buena opinión de una mujer como para considerarla una amiga. No, cualquier mujer no es otra cosa que un dulce en potencia, hasta las más feas. Emma debió haberlo sabido, debió haberlo sabido. ¿No fue culpa de Emma por no darse cuenta, verdad? Lo único que podía hacer era alejarse lo más posible de Mr. Elton. Pobre Emma, es brutísima. Por suerte para ella, después de rechazar llanamente al Sr. Elton sólo cometió la estupidez de coquetear con la idea del señor Churchill antes de tener la buena suerte de que Mr. Knightley la rescatara de sus propias metidas de pata. ¿Les he contado que el libro me lo compró mi tía cuando fui a pasar con ella mis quince años a Querétaro? Me preguntó qué quería que me comprar y en la primera librería a la que entramos vi el libro, de la misma señora que había escrito Orgullo y Prejuicio. Se sorprendió cuando le pedí eso nada más, supongo que esperaba que pidiera algo caro. Cada libro de Jane tiene su encanto, aunque a estas alturas no pueda ver las películas ni leer nada de ella porque me regresen a una época muy mala en la vida. Justo la que combato ahorita. Emma es una terrible persona, pero la aprecio, a pesar de todo, no tiene mal corazón, sólo es egoista y se mete en problemas por creer que se las sabe todas. En general, debió haber sido más inteligente, más responsable, menos ingenua y menos temeraria. 
Lo bueno de Jane es que todos y cada uno de sus personajes tienen un buen final.

No hay comentarios:

Publicar un comentario