viernes, 20 de enero de 2012

En 1996

Creo que tengo más o menos una hora viendo La antorcha encendida en Youtube y comiendo galletas ritz. Extrañamente reconfortante. Recuerdo haberla visto religiosamente, todos los días, con toda la emoción del mundo. No sé si ya estaba en secundaria, o finales de primaria. ¿Dónde estaba yo en 1996? Es recuerdo está incompleto, lo único que está ahí es el momento fijo en el que empezaba la canción de entrada y me acomodaba frente a la tele con un poco de mango congelado. Los amores de adolescencia de los muchachos esos, qué ternura. Los actores que salían en la versión infantil y adolescente de los protagonistas no se parecían en nada a ellos.

Telenovelas.
Galletas ritz.
Coca de dieta.

A Mariano y Teresa les llovió sobre mojado toda la telenovela, el malvado Pedro de Soto estuvo a punto de salirse con la suya a cada rato y al final hubo los debidos finales felices, glorias independentistas y castigos apropiados para los malvados y explotadores. Después de mucho ir y venir, el mestizo Luis manda al diablo a Manuela, aunque le estuvo rogando desde los primeros capítulos porque según esto la amaba desesperadamente (risas), lo que no termina bien, porque ella había matado a su marido por él y con el abandono se vuelve loca y mata a su esposa embarazada para vengarse. Ahora que lo pienso, si Manuela se volvió loca debieron haberla llevado al Hospital del Divino Salvador.  Pobre Manuela. A propósito del nombre, hubo un tiempo, cuando era más joven y creía que en algún punto me casaría y tendría hijos que pensé que si tuviera una hija se llamaría así. Creo que fue en secundaria, cuando leí El Zarco. Con el tiempo descubrí que ponerle "Manuela" a una niña sería una crueldad porque la agarrarían de albur toda su vida, y ahora, cuando pasó más tiempo y llegué a este punto de mi vida, me da gusto saber que nunca llegué a traer a una pobre desgraciada a un mundo como este. ¿Para qué traer niños al mundo? Es una crueldad, qué bueno que no lo hice.

¿Y la ansiedad? Mejor. Las telenovelas de verdad adormecen a la gente.

Más telenovelas.
Menos galletas ritz.
Más coca de dieta.

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