Archivo cerrado hasta el 10 de enero... bueno, yo tenía buenas intenciones. Salir a la calle tiene múltiples encantos, eso sí, pelear con granaderos para que me dejen pasar, bajarme en una estación extraña para evadir al joven fármaco dependiente que canta, se tambalea y amenaza con caerle encima a personas inocentes (mi corazón está contigo muchacho, eres víctima de la desigualdad social, la burocracia, la corrupción, la explosión demográfica, desempleo, deficiencia educativa y muchas cosas más, pero sí me das miedo y mejor me bajo), pensar que me podría caer bien un librito coqueto en Donceles pero recordar que gracias a la Sra. Palmer me quedé sin dinero para regalarme cosas esta semana y tomar café malo del oxxo.
Tal vez no son encantos pero es mejor que padecer el frío en mi congelada casa y pasar el tiempo contestando el teléfono y tomando el recado porque nunca es para mí. Tal vez debería empezar a organizarme expediciones extrañas de una persona, nada más salir a pasear sin razón alguna, lo malo es que no se me ocurre nada, y me da flojera, y no tengo dinero, y me da miedo la calle, y que me asesinen… y hoy no circulo. Bueno, planes descartados. Regresaré a mis leprosos, aprovechando que este lugar está solo y creo tener un rato libre en lo que llegan las señoras que requieren mis cuidados y atención, lo extraño es que ella dicen que son las que me cuidan a mí, pero no les crean. Mi mamá llegó muy seria a preguntarme si mi hermana “no andará metida en la droga”… a los 30 años! Nada más me reí, claro. No madre, está ahogada en endorfinas, pero no en drogas.
Está bien, es más o menos lo mismo, pero hasta donde yo sé no es ilegal, es malo pero no es ilegal.
Jajajaja en serio le pregunto eso!? jajajaja
ResponderEliminarjajaja, SI!! parece que eso es lo que piensan las madres cuando los hijos se ponen soñadores... a cualquier edad.
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