Dar clases de Historia; "Creo que eso no podría hacerlo nunca, de verdad", le decía a Jane hace un par de días cuando veíamos nuestro poco halagador futuro. No podría, el pánico escénico, la falta de habilidad para explicarme y la locura que sería intentar controlar a los escuincles. En Enseñanza de la Historia (la I, que sí tomé, la que me salté arbitrariamente metiendo un extra y mintiéndole al profesor haciéndole creer que sí la había cursado fue la II) tuve que ir a interrogar a un profesor de Historia de secundaria sobre el plan de estudios. Fue una pequeña pesadilla, los escuincles gritaban, corrían, se subían a las bancas y en cuanto entré la cosa se puso peor. Salí de ahí pensando que nunca podría, en verdad, no se me ocurre otro trabajo más ingrato. Se invierte mucho, a largo plazo, y al final lo único que se tiene es un montón de alumnos que no entienden, no están poniendo atención o no les importa, y no hay forma de reclamarles porque tienen razón... ¿por qué habría de importarles? Tienen entre 12 y 18 años, lo último que les importa es la escuela. Yo lo admito, no estaba poniendo atención. Ya de ahí nos metemos al asunto del desarrollo y demás.
No importa, el caso es que yo nunca tuve ni un buen momento con mis profesores de Historia, lo mejor que obtuve en toda mi trayectoria escolar fueron décimas extra en papelitos que después le regalaba a mi compañera de banca (la que me intentó quemar el pelo) y un "trabajas bien niña", que la señora me dijo en 1° de secundaria, aunque yo creo que me merecía al menos una sonrisa, ¿fue lo único que se le ocurrió ante mi cuaderno repleto de ilustraciones históricamente correctas y dibujadas sobre papel albanene? Qué poca madre! No la culpo, es un trabajo malvado y ciertamente yo no podría hacerlo. Aunque pudiera armar una clase (fusil completo del libro de texto), los chamacos me agarrarían de barco desde el primer día.
No, prefiero suicidarme...
Entonces encontré a estas señoras: Son maestras y creo que no tienen vergüenza, qué bonito, son encantadoras. Eso es mucha dedicación, en especial porque sus alumnos no se los agradecerán, seguramente empezaron a imitarlas en cuanto se dan la vuelta o empezaron a pasar dibujitos de usted disfrazadas o algo peor. Lo peor es que yo de veras debo ser muy ñoña y muy simple porque me río sin parar y los disfruto muchísimo. ¡No he podido alejarme de ellos en toda la tarde!
Prehistoria y Britney Spears... suena prometedor.
¡Oh por Dios, en verdad no tienen vergüenza!
¡Oh por Dios, en verdad no tienen vergüenza!
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