lunes, 13 de diciembre de 2010

De una forma muy regular

Soy una perra... es que tengo que serlo, de otra forma no me explico esa incapacidad para ser generosa con la Sra. Palmer. Por una lado me da gusto ser la amiga ojete, estoy muy orgullosa de eso, me siento en una película de adolescentes, y digo, es por mi propio bien, pero me pregunto si de veras lo mío es retraso social (que lo es, ni como negarlo) o de plano falta de buena voluntad. ¿Qué es lo que me provoca tanta aversión? ¿Cuál es esa extraña necesidad de estarla reprobando?
Sentadas frente a un gran brownie con crema de cacahuate, Jane y yo discutíamos las impresiones del evento cuando  salió a la luz aquel detalle en el que aparentemente le di el cortón a la Sra. Palmer. Sí, fuimos a  verla actuar, y la verdad es que yo estaba incómoda y confundida.
¿Qué hacíamos al final? ¿La esperábamos? ¿Nos despedíamos de su mamá? Jane tenía razón, no podíamos largarnos así como así, pero yo no sabía que hacer: "Yo no sé, es tu amiga", dijo Jane, y le respondí que era una grosera... ahora, si el novio nos estaba escuchando o no, esperemos que no vaya con el chisme de que somos unas ojetes. Lo somos, pero considerando que le quieren hacer de chivo los tamales debería ocuparse de sus propios asuntos con la señora, no de las desconocidas sentadas atrás de él.

¿No es espantoso verse comprometida con personas quién sabe cómo? ¡Y siempre me pasa! La verdad es que yo no me moría de ganas de ir al concierto, no me podía parar, temía que a Jane no la dejaran salir y que al final hasta  me podía  perder. No me perdí y Jane pudo llegar, pero parece que resanó algo al aventón y ahora teme que la regañen. Por favor Dios mío que no la regañen, es una buena persona, no merece que la regañen! Y yo sufro y odio al mismo tiempo. Espero que al menos se haya divertido, bueno, ella dice que se distrajo y que fue una buena tarde. De verdad eso espero, al menos comimos brownie y papás.
Y odio a su jefe y odio a la televisora y a la señora Palmer y a toda su familia y amigos!
¿Por qué? Por amargura, supongo.  No, no la odio, ni siquiera la odio, nada más no quiero tener que ponerla a ella antes que a mí misma, que es lo que a ella le gusta que la gente haga. ¿Por qué lo haría? No hay nada que me inspire a respetarla de ninguna manera. ¿Será sólo eso?  Examinemos el problema:

1.- ¿Me molesta que sea tan abiertamente sexosa? No, Kitty sí que dice cosas muy graves, hasta teníamos competencias cuando era más jóvenes para ver quién albureaba peor a la otra y nunca me ha hecho sentir ofendida. Ya perdí práctica, me llevan de calle, pero entonces supongo que no puede ser que yo de veras sea tan estirada y tan retrógrada como me da a entender la Sra. Palmer. No puede ser eso.
2.-  Tal vez no tenemos nada en común: No, tampoco es eso, porque cada vez que sale con "ella también", me pongo de peor humor. Recordemos la plática en la que me describía como los más ñoños son siempre lo más interesantes y me cayó mal que retorciera el concepto.  NO LO ESTÁS ENTENDIENDO BIEN! No te atrevas a comparar al degenerado con el que te relacionas por camarita con el Dr. Reid o cualquier otro desgarbado con andar distraído y un afecto poco saludable por los números y los datos que a nadie le interesan pero que yo encuentro encantadores. ¡No te atrevas!
3.- ¿Me molesta que ella y su familia siempre sean lo máximo? Sí, la verdad es que sí me molesta, eso puede ser. Sí, ya sé que no hay mujer más bella graciosa y talentosa que su hermana y que su prima es poco menos que la socióloga que el mundo esperaba y nadie se le compara en el universo, pero en lo que a mí respecta, una tiene cara de ardilla y la otra tiene un aire demasiado lésbico que me sorprende que nadie haya sacado a colación. Creo que me molesta la actitud de superioridad. Pffff...

4.- Siento que me intenta dar lecciones de vida como si yo no supiera nada de ella. Si yo hago algo es una pendejada, a menos que ella decida hacer lo mismo, en ese caso es la única forma de hacer las cosas para la eternidad y ella siempre lo supo. La primera vez que yo tuve una crisis respecto al asunto de comer animales fue cuando éramos amigas, 3° de secundaria para ser exactos. Está bien, acepto que exageré y llegó un punto en el que sólo comía fruta, pero sabe usted qué me dijo? Me acusó de tener un problema! Y lo hizo en el auditorio! Estábamos en una plática de esas sobre "desordenes alimenticios" y de pronto volteó y me dijo (bastante fuerte) "tú haces todo eso", "por eso eres vegetariana", seguido de una vigilancia constante para asegurarse de que comiera. Ah, y ahora resulta que ella ha sido vegetariana convencida desde siempre y me va a enseñar a cocinar porque a ella le salen las verduras mejor que a los chinos.  Por eso cuando me preguntó por el asunto le mentí, le dije que "no yo no le hacía al vegetarianismo, nada más prefiero no comer carne dentro de lo posible", que es la verdad, de cierta forma, digo, mientras los zapatos necesiten piel y usen manteca de cerdo para los tamales entre otras muchas cosas que ya no recuerdo, andar por el mundo bien convencido con  pancarta  de radical pues está complicado, por eso me limito a alejarme de lo que tenga cara de animal, pero si alguien se lo dice a la Sra. Palmer  lo voy a matar, me va a querer encerrar dos veces por semana en su cocina, y si eso pasara, juro que me suicido. Mi vida ya no valdrá la pena y les suplico que me dejen morir.

5.-  No me gustó su indiferencia hacia Jane, ni la falta absoluta de interés en Kitty. Ya desde que fuimos al cine parecía no tener nada que decir cuando le hablaba del trabajo de Kitty, creo que apenas dijo algo así como "¿ah, a poco te llevas con ella?" y no me preguntó nada sobre Jane o la Sra. Weston. Que, sí hacemos memoria, cuando éramos jóvenes yo hacía todo lo posible para desviarnos e ir a pasar el descanso con ellas, pero la Sra, Palmer se indignaba porque en su propias palabras "La Sra. Weston es una naca", y ni modo, a quedarnos solas a deprimirnos hasta el llanto, lo juro, a veces yo me soltaba a llorar, y ahora entiendo que tenía razones.  ¡Me deprime y me irrita!  Me pareció muy poco amable de su parte que ni siquiera intentara preguntarle algo de la vida a Jane. ¿Qué diablos? Hace diez años que no la ves y se tomó el trabajo de ir a tu recital, lo menos que puedes hacer es saludarla y preguntar cómo está.

Como sea, me porté mal, creo. Pero no quería hacerlo, fue completamente accidental, no tuvo nada que ver con los conflictos que existan en mi cabecita y que ella ni se imagina, es pura torpeza social. No hallaba qué hacer, entonces piqué un poco a su mamá hasta que volteó, la abracé (como si no hubiera dicho hace algunos años que tengo corazón de piedra) y  fue a buscar a la Sra. Palmer, que salió, me abrazó y como no sabía qué decirle y no respondió al "hace tantos años" que dijo Jane, lo único que se me ocurrió para resolver la incomodidad del momento fue "y ahora qué harás", pero yo quería decir algo sobre el futuro a largo plazo, no en ese momentito, por eso cuando me dijo "nada", no supe que hacer y corté con "bueno, nosotras ya nos vamos, Jane tiene que trabajar a las siete", la felicitamos otra vez y nos fuimos.

"Se llama Jimena y padece de sus facultades sociales", me anunciarían en el canal 5.
Y ahora me siento como una persona horrenda. ¿Por qué no me sale la generosidad? ¿Qué tengo contra ella? ¿me molesta que quiera mi amistad? Es que ni siquiera es eso, quiere fans, no amigos, ya sin contar que a todo me contesta "ash, no sé", y a todo me dice "eres una teta", o "no te soporto". Supongo que al final me molesta que no sea quien yo querría que sea, pero eso es un absurdo y una pequeña locura de egoísmo y necedad.  Lo que tengo que hacer es encerrarme un poco más, no poner “disponible” ni en defensa propia a menos que haya luchas con Kitty, pero de lo contrario, esconderme. Es que no puedo decir que no, y al final sólo me porto peor y tampoco quiero hacer sentir mal a nadie, que no creo que le importe, pero de todas formas me siento mal yo.
Yo cumplí, que no se diga lo contrario.
Total, yo nunca dije que fuera una persona agradable: Soy un plomito, huraña, traidora, poco amable, arisca, mamona, seca y un poco torpe, pero si no le gusta que no me invite.

¡Ya no voy a salir de mi casa, me quedaré a pintar cajitas navideñas de regalo que le venderé tramposamente a mi hermana y a mi mamá! Ah, y los leprosos, también me ocuparé de ellos. ¡Eso es un plan de vida, sí señor!

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