miércoles, 13 de octubre de 2010

Oriental, exótica y elegante

Mejor paso el resto de mi vida metida en la cama viendo telenovelas. 
A lo mejor estoy cansada y eso es todo, o serán los días que son muy malos. Todo había estado bien, me levanté a las seis gracias a que dormí muchas, muchas horas cortesía de las pastillas de la felicidad que casi se me acaban, aunque anoche no fue rivotril, fue Nocte (seguro marca registrada), que no sé qué sea, pero ahí tenía una guardada y dije "la voy a aprovechar", ¿zolpidem? todo para soñar que mi cuarto se iba inundando y había cocodrilos escondidos bajo el agua, como los que se escaparon en Veracruz, y había un perro y se me caía al agua. 
¿En qué estaba? Ah, sí, todo había estado bien... les decía, me levanté temprano, fui al centro, me di una vuelta por la feria del libro, sí había algunas cosas bonitas y baratas, y las sorpresas nos pusieron de tan buen humor que ni siquiera hicimos berrinche cuando el vendedor del fondo decidió que simplemente no nos iba a vender un libro porque no tenía cambio, así de huevos: "No tengo cambio", y yo, sin libro, pero como soy un amor le dije que me lo guardara y en cuanto comprara otra cosa regresaba... ¿usted cree que lo hizo? nombre, cuando regresé ya se lo había llevado al estante de nuevo. Lo peor es que era el único que sí necesitaba.

Suficiente del vendedor, o del bebé que lloraba espantosamente junto a mí en el camión, es que la traía cargada otra persona y su mamá estaba muy lejos, ni modo que no sufriera. Ya al final, cuando todo el abarrotado camión estaba hasta la madre del ruido, se fueron pasando a la bebé de mano en mano hasta que llegó a su mamá y se calmó. 

Me duele la piel y me duelen los ojos.

Desafortunadamente, cuando regresé, mi hermana necesitaba servicio de transporte, y ni modo, a manejar. El tráfico estaba espantoso, casi me mata un trailer, y ella me ignoró la mayor parte del camino porque estaba muy ocupada con su blackberry, sí, esa que no suelta en todo el día. Bueno, lo normal, al menos hasta que ya íbamos de regreso y después de muchas vueltas y tres estacionamientos distintos, aparte de esa vuelta en U ilegal que me hizo dar porque no se fijó y me dijo que se me siguiera de largo, casi choco... casi, por culpa de un puto semáforo que estaba mucho más lejos de lo que pensé. Juro que creí que estaba enfrente, confundí unas vías del tren con líneas peatonales y frené. El de atrás me mentó la madre, por supuesto, pero ella se puso a gritarme como si hubiéramos estado al borde de la muerte, y ya de ahí la cosa se puso peor cuando llegué  (después de no haber comido nada desde ayer en la tarde, bueno, una coca de dieta y unos doritos) y vi sospechosas las hamburguesas de soya que hizo mi mamá. "Esto parece carne", pensé en cuanto las vi, y a la primera probadita dije "también sabe a carne", las dejé enteras, no me las comí. Es que era carne, tenía que ser carne y con mi tono de voz más dulzón (para que no se sintiera) le pregunté si de veras era soya y hasta ofreció enseñarme el empaque... "carne enriquecida con soya", en los ingredientes había carne de res y carne de pollo. Mejor comí arroz, claro, que ahora mi madre me odia... pobre, hizo un coraje épico. Yo sé que cocinó, aprecio mucho el que haya cocinado pero estoy haciendo un esfuerzo por cuestiones de culpa y demás problemas con los que no puedo dormir bien en la noche, ya sin contar que la carne cruda o el pollo cuando está en su empaque de super me da asco, es carne, son vísceras, estaba vivo, me da horror y aunque ya hecho tortitas de coquetas formas se vea bueno, no  quiero. ¡Es que no lo quiero!
Obviamente me mentaron la madre hasta el cansancio.

De repente las dos habían hecho berrinche, me habían gritado y se habían ido a dar la vuelta o encerrado para no verme del puro coraje. ¿Y yo qué chingados hice? ¿Casi chocar, no comer? ¡Perdón! Y me disculpé y me disculpé y siempre me estoy disculpando y pido perdón a diestra y siniestra y al final estas dos señoras me perdonan generosamente aunque yo no haya hecho nada, como esas cartitas que mi mamá enseña muy orgullosa que básicamente eran dibujos hechos por mí a los cuatro años cuando me castigaba con el látigo de su silencio y cerraba su puerta con llave para castigarme. ¿Qué puede ser tan malo como para que te retiren la palabra en kinder? ¡Carajo, tengo traumas!

¿A quién llamar? A mi papá, claro, él siempre nos consuela sin importar que pendejada o atrocidad hayamos cometido, por eso le pregunto cosas, para que me de por mi lado y me diga que estoy bien, vaya, podría matar monjas misioneras por hobbie y me diría que tengo razón, por eso nos hizo muy felices que hablara y que nos explicara que ese alto es muy confuso y que a veces hasta a él se le pasa porque está mal ubicado, que mi hermana debería ser amable porque yo le estaba haciendo un favor nada más porque no se compra un coche porque quiere gastarse su dinero en otras pendejadas y no había razón para gritarme, ah... y que no me pueden obligar o engañar para que coma carne disfrazada y no tengo por qué sentirme culpable. ¡No cederé!
Y tengo razón,  aunque no la tenga y esté muy estropeada  y crea que puedo hacer lo que se me hinche la gana sólo por tener justificación pa' todo, ya no importa, es más, hoy leí algo coqueto sobre eso (aunque no pensé en la mañana que lo leía que el día se pondría tan pinche), permítanme...

"Bruto taciturno quien me contradiga"
Louis- Ferdinand Céline, Guignol's band
Actualización:
Escribíamos este post cuando llegó Jane a visitarnos, descansó ayer y hoy; mañana volverá a trabajar, de ocho de la mañana, aunque a veces llega antes, hasta más de las nueve de la noche. La semana pasada pasó que llegó a las seis y se fue a las doce, los carpinteros y demás técnicos la acosan, y todavía no le pagan. 

Chale... 

¡Que se acabe el mundo de una vez, maldita sea!

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