viernes, 15 de octubre de 2010

Los huesos de los costados

Bien, vamos a comunicarnos... es decir, vamos a empezar a escribir algo sin saber bien de qué se trata, como siempre. Tal vez debería retomar lo que escribí en un post anterior que borré porque de pronto me supo demasiado... demasiado no sé,creo que la palabra sería "indiscreto", no debería andar divulgando los asuntos de Jane o de Carla gran pelo, que a partir de hoy se conocerá como Miss Crawford, para no perder el tema austeniano de nuestros apodos.  
Es que vi a Miss Crawford, fuimos al cine. La película se me hizo eterna, o sería tal vez que me abrumaba mi propio perfume o que se me entumieron las rodillas.

¡Es raro!

¿Saben a quién se parece?  A la Barbie embarazada, está toda normal y de repente: ¡Bum, bultito!
Demasiada confusión, verá usted, ayer por la tarde, ya casi en la noche, tuve la mala suerte de ver al mundo desde afuera, ajena, como en una película, una imagen muy lejana donde mi papel termina por haber sido incidental, o al menos así me sentía: como chinche. ¡Estúpidos muros!
Por suerte, había tenido un tiempo productivo, compré otra Barbie (sí, otra, el vacío del alma se llena con coleccionables, obviamente) y le mandé a hacer una placa muy elegante y coqueta a la perra de mi hermana, la encantadora y extraordinariamente violenta Sibila, un gesto conciliatorio, es que no se me ocurrió otra forma de decir "lo siento, estoy loca y mi desorden emocional no es culpa tuya", pensé que se  entendería mejor, y al parecer así fue porque en cuanto llegó se dio a la tarea de ponerme atención. Qué bonito es cuando se entienden las señales.

¿Por qué no puedo confiar en Miss Crawford? Debe ser la cautela que siempre le ha tenido mi mamá, la odia, se le nota, nunca lo ha podido ocultar. Yo siempre pensé que hasta cierto punto intentaban fomentar una rivalidad que yo nunca pude desarrollar. Es que, no me sale, ah, pero que no me mencionen a la bailadora pretenciosa que se cree mucho por mover las caderas porque entonces sí, el odio me sale a borbotones, chale. 

¿En qué estaba? Ah sí, la cautela, siempre es lo mejor.
De cualquier forma no puedo evitar sentirme culpable, como si tuviera que compensar a mi mamá por ver a Miss Crawford o a mi madrina, aunque no la haya visto a ella.  Ya sin mencionar el extraño sabor de boca que nos queda después, es como una inseguridad ¿dije algo de más o de menos?, ¿hablé como merolico?, ¿me di a entender?, ¿ofendí a alguien?, esos momentos de extraña torpeza en los que no se saben las reglas de lo políticamente correcto y las manos no encuentran dónde meterse, tal vez en los bolsillos. Lo que me recuerda: Necesito unos guantes.

Qué extraño, pero si sigo sin intentar aquello de la socialización, por mínima que sea, voy a enloquecer un poco más. Hablar con Rito es bueno, pero nuestras conversaciones suelen limitarse a lo divino que es, y no hay retroalimentación, aunque me gustaría que me dijera "no me importa que tan defectuosa seas, yo te quiero", y yo lo abrazaría y viviríamos felices por siempre, mi perro parlante y yo, pero no habla y no vivirá por siempre. 

Por otra parte, no siempre es tan complejo todo, hablar con Jane sigue siendo tan automático como respirar, aunque yo sea tan torpe en el teléfono y sienta que mi voz chillona le quita contenido a lo que quisiera decir, la verdad es que si lo escribo me va mejor, y a veces ni así. Las palabras se me dificultan casi tanto como los números, por eso uso gestos y compro regalos. De todas formas anoche me puse a hablarle a las doce de la noche desde el cuarto de servicio, no quería despertar a nadie, es que la hicieron quedarse a velar, toda la noche, y según me enteré hace ratito no la dejaron ir hasta las dos de la tarde.
Tiene que ser ilegal.

¿Cómo se pusieron tan adultas las vidas en este mundo?
Ya, maldición, no puedo evitarlo, lo tengo que soltar: Jane saldrá con un joven de reciente aparición en este libro, ya, tenía que decirlo porque soy una chismosa y no me puedo guardar nada. Se trata de un señor muy claro y muy decidido... pero sin muchas posibilidades. Bueno, ni modo mano, buena suerte pa' la próxima.

¿Ninguna noticia puede estar a salvo conmigo por más de 24 horas? Y ni tanto, porque me contó ayer a las diez de la noche, me enteré de más detalles a las doce, y ya lo estaba escribiendo aquí a la una de la tarde. 
Tiene que se bueno, aunque ella no tenga nadita de interés (y yo sigo de indiscreta), es un hobbie, algo interesante para adornar los días. ¿Qué es una salida inocente? Te pagan el café o la comida y se acabó, cada quien se va tranquilamente sin rencores y con la satisfacción de al menos haberlo intentado. 

Borrar el post anterior no tuvo sentido, terminé repitiendo casi todo de lo que me quejaba antes, nada más me salté la sección con prácticos consejos para diferenciar un bolso original de uno de imitación: Material, costuras y logos enteritos. Lecciones importantes en la vida.

Para concluir, ya me acordé de lo que sí les tenía que contar, y que me pasó a mí, por lo que estoy en plena libertad de divulgarlo, que no es que mis derechos de narración me tengan preocupada, ya ven que boquifloja soy: Me maldijo una gitana.  Bueno, en realidad me ofreció una lectura de manos. "Te cobro barato" dijo, pero yo no ando pa' soltar billetes a cambio de mi futuro, prefiero comprar cosas, con todo y que me aseguró que veía cosas buenas en mi frente, ja, de veras, cuáles?, ¿no morir de aburrimiento?, ¿encontrar algo bueno en la tele con la esperanza de dormir temprano?, ¿lograr hacer algo con esa tesis que no logro empezar? No señora, mejor lo dejamos como sorpresa.

De todas formas fui toda amabilidad y decliné con aquello de que se me hacía tarde para mi cita, que era cierto, por lo que no me puede maldecir, estaría mal. 
 ¡Maldecir a la gente está mal! O al menos maldecir a mi coche, sólo espero que se haya compadecido de él y no haya desquitado su ira con el muchacho, es un inocente. 

¿Me oyes Dios? ¡UN INOCENTE! Como un corderito, pero rojo y con llantas, como todo los coches de corazón puro y motor cansado.
Que Dios los proteja, claro que sí.

2 comentarios:

  1. a ya entendí quien es sibilia (es que siempre leo en desorden)

    Yo opino que nos deberían de decir las cosas tal como son desde un inicio para no gastar, aunque la compañia de una bella mujer siempre es invaluable.

    hablando de barbie, ya la vio con 50 años encima?

    ResponderEliminar
  2. ahí está, todos ganan, es la diferencia entre pasar un día igual a todos o al menos tener una pausa extraña para contar después, con una persona virtualmente desconocida que podría (o no) ser más o menos interesante de lo que parecía, y todo por lo que cuesta un café, es una ganga! Los dos ganan! O bueno, eso le dije,pero a ver que pasa, en cuanto sepa algo nuevo les cuento.

    Claro que la vi, de hecho la barbie conmemorativa de los 50 años me está viendo justo ahora y le manda muchos saludos señor. Sí, mis Barbies también tienen vida propia y hablan!

    ResponderEliminar