Yo tenía planes, había pensado que me levantaría temprano, me subiría al primer camión que viera, llegaría al metro, observaría gente y después me sentaría a tomar café en un Sanborns. Tal vez iría a buscar algo para completar mi proyecto de Barbie Oaxaqueña, que aunque trae el collar y los aretes que venían con el vestido, no son suficientemente elegantes para los estándares de esta asociación de carmelitas hurañas y coleccionistas, no... iría a buscar a la tienda que nos enseñó Kitty, la del maravilloso surtido en cuanto a accesorios para vestidos regionales se refiere. Compraría una pulsera tal vez, o algo que pudiera cortar y ensamblar para que funcionara como aretes y collar de Barbie, entonces sí... MIS PROYECTOS ESTARÍAN COMPLETOS, TRIUNFO, TRIUNFO!!! “Ustedes no tienen Barbies mexicanas, coleccionistas del mundo, tienen que conformarse con la desgracia que salió con la colección Dolls of the world, tan mal vestida la pobre, como si ponerle dos trenzas a una Barbie cumpliera la función. VEAN Y LLOREN!!”
También pensé que podía pararme por Donceles, dar una vuelta y ver si había un libro bonito de cuentos o canciones de cuna, libro que tendría que desinfectar si planeo darlo como regalo, o si no encontraba nada, ponerme monetariamente irresponsable y comprar una de esas revistas de 1950, tan coquetas ellas, que esperan en una gran pila empolvada a que yo me decida y le pida a una que me acompañe (eso esperan, claro que sí). ¿Para qué? por diversión, lo mismo con los periódicos femeninos circa 1880 que tienen bien envueltos para poder venderlos muy caros a incautos que no sepan dónde buscar antigüedades con más habilidad, pero esos sí que están caros, entonces tal vez abandonaría la librería muy decepcionada por mi falta de sentido de la aventura e irresponsabilidad. ¿Pasaría a saludar al archivo? parada al final de donceles, en el seven eleven, y ya bien equipada con provisiones para mi pequeño paseo, dudaría. ¿Iré? es martes, no está la señora jefa, pero al final no me sentiría tentada, no tendría nada nuevo que decir, y sobre la famosa tesis que no hago no podría tener nada bueno que aportar. De todas formas ya serían las doce y pensaría que lo mejor es regresar a mi casa, tal vez llegaría a tiempo para ver Detectives Médicos y me podría tumbar un rato sobre la cama sin culpa, pensando que fue una mañana productiva y me dio gusto haberla vivido.
... pero no hice nada de eso. Me desperté a las ocho y pensé que hacía mucho frio como para moverme, luego vi a Rito, que ya todo pelón se ve muy chistoso, con sus patitas flacas, cara diminuta y gran panza, descansando tan tranquilo, hecho bolita a mi costado, y entonces menos me pude mover. Y yo que creí que era un muchacho delgado. ¿Sabe usted por qué no puedo escribir esa tesis? Ah, pues muy fácil, el problema es que no sé escribir, y eso es muy malo. Ayer que repasaba la parte aquella de "un poco de gramática", y demás madres por el estilo, pensaba "chale, esto es demasiado", cerré todo y me puse a hacer otra cosa.
Por eso me quedé en la cama, viendo capítulos repetidos de la Ley y el Orden, y la mañana tan productiva que tenía planeada no pasó. Bueno, tengo café, y al menos está mejor que el de Sanborns.
Es que no me podía mover.
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