jueves, 21 de octubre de 2010

Hope you die and rot in hell

No es como si yo me muriera de ganas por ir a pasear a la Facultad, pero considerando que perdieron mis papeles, tuve que esperar un rato a que regresara la Sra. Boss para que me los firmara, sin mencionar que estuve evitando tener que hacerlo desde el lunes, ya no podía seguir retrasándolo, y ni modo, fui. Qué cosa tan horrenda, en un mar de gente ya muy joven y agradablemente desconocida, ya cuando emprendía el camino  que me llevaría al puestito de cosas pumas, de repente, vi de lejos un grupito que se parecía mucho al detestado clan de los historiadores del infierno! Está bien, lo admito, aunque intenté enfocar bien para verificar que sí fueran (pero a lo mejor ya ni me acuerdo bien de la caras o mi visión nueva no me apoyó de todo), no puedo estar segura de que lo fueran... sea como sea, yo corrí.  Espero que no me hayan visto o que ya no se acuerden de mi existencia, en especial porque no estuvo nada sutil mi pequeña evasiva. Silueta lejana de señor con lentes y señora pequeña y flaquita que desde mi lejana ubicación se veía güera. ¿Será? "No me importa, patitas pa'qué las quiero" y me fui en dirección contraria a paso apresurado.
Mi suerte, ni modo. Yo no sé si era o no, pero encontrarme de frente a esa persona me da más que miedo, horror, una sensación de esas que son como mitad repulsión, mitad enojo. Gracias, el día en el que quiera sentir que me ofenden de gratis, porque yo no me lo gané (no entendí nunca sus señales señor, y su poco sutil manera de hacérmelo entender es lo peor que me ha pasado en la vida), mejor me voy a meter a un antro de Cd. Juárez, que nunca he ido, ni me imagino cómo será uno, pero es lo más sórdido que se me ocurrió.  
Lo que me faltaba, entre una mañana desagradable y la noche extraña de ayer ya no sé para qué me levanto de la cama, no debería hacerlo. Ah, pero mi hermana tenía que ir a un evento de Cuba y tenía que arrastrarme a mí, que quería que conociera a sus super amigas de la vida y no sé qué tantas cosas. No pude negarme y por un pequeño milagro, pude arrastrar a Jane conmigo: Yo no caigo sola.  Nosotras sólo andábamos paseando viendo pinturas cuando nos empezaron a hablar, qué cosa tan aterradora. "No, no quiero uno de esos pastelitos, gracias", pero ya de ahí no nos podíamos zafar. A la que le fue peor fue a Jane, a mi me acosaron poco  y me quedé la mayor parte del tiempo hablando con un viejito muy seguro de que todo el mundo "es una mierda", y "todos son unos mierdas", entre otras palabras que ni yo uso, y eso que mi vocabulario de marinero siempre avergonzará a mi mamá. Josefo, Porfirio Díaz y todos los demás... UNOS MIERDAS!  Ah no, según él, don Porfirio era el único que no era una mierda, me parece, es que no le entendía bien. Yo sólo quería salir de ahí y en medio de la incomodidad le mandaba mensajes a Miss Crawford sobre el pobre trabajo de bronceado que ya tiene a Teresa de color naranja y le mandaba sutiles señales a mi hermana para que nos sacara de ahí: "Ya vámonos", hasta que por fin fue por nosotras. 
 Al final ya estábamos inventando la excusa de los novios, ya nada más para desviar la atención de una conversación incómoda. Pero repito, a Jane le fue peor, el señor de seguridad tenía muchos comentarios que hacer sobre ella. Pobrecilla, algún día se lo compensaré. ¿Es una cosa de la isla? Ha de ser un misterio,como la razón malvada por la que las bailarinas no tenían ni una sola estría, o la flacura de la señora cantante de ópera que sí era cantante, no como Mrs. Palmer, que admito, canta bonito, pero no es como la cubana de ayer. Yo no sé mucho del asunto musical (nada, para ser exactos), pero había una clara diferencia, aparte de que la cubana era toda sencilla cuando ya no traía el micrófono y Mrs. Palmer tiene una actitud de diva tan apabullante que hasta mi cigarro quiere que apague para no dañarle la voz.
¿Qué más me decía el señor? aparte de que conoció a Lázaro Cárdenas, Enrique VIII era impotente y cosas por el estilo, no sé... por eso me pasé todo el rato respondiendo con puras fórmulas infalibles: ¿De veras?, "esa no me la sabía", "claro, es que así es", ¿cómo fue eso?
Y huimos, gracias a Dios.
Bueno, yo no entiendo, ya debería haber aprendido a decir "no voy, ni madres" cuando de sus eventos se trata, recordemos el desfile de modas que también fue infernal, pero siempre me convence  y nos da comida . Chale, tengo un precio, pero para ser justos el martini de Oscar Wilde del desfile y el mojito de ayer deben ser las mejores cosas que puso Dios sobre la tierra. 
Quería regresar a mi casa, estar en un lugar seguro y dormir, a menos que Rito se enfermara a las tres de la mañana. Ni modo, el pobre vomitó, y aparte de tener que lavar la cobija que se ensució a esas horas extrañas de la noche, me pasé un buen rato vigilándolo porque se sentía mal y no podía dormir. 
¡No te me enfermes Rito, no lo hagas!
¿Debería ir a ver a Miss Crawford? ¿Cómo? Se cae en su casa de repente, se habla antes, se lleva un pastelito tal vez, o se aplica lo del café o el té. No lo sé, no sé hacer cosas nuevas, tengo rutinas y si me las mueven me confundo. Mejor iré al archivo a entregar mi informe de servicio social, es que resulta que no está en mi expediente aunque yo recuerdo haberlo entregado, y luego decidiré. Si todavía es temprano, si se puede, o no sé, esperaré una señal de Dios.  Perdieron mi informe...
¿Ahora también las hojas de papeles huyen de mí o qué pasa? ¿Qué diablos?

O mejor no hago nada, me meto en la cama, me escondo bajo las sábanas y espero... en un tiempo me habré convertido en Momia, y entonces seré feliz. Sí, eso haré, se me habrá pasado el enojo por no poder disfrutar un paseo por la Facultad, con todo y que por un momento, cuando iba entrando, vi la biblioteca central  de lejos, con el sol, y todo el encanto lejano de LA Universidad, y me sentí en otros tiempos, como de juventud, miedo y emoción por todas las fantasías que yo no podía creer que no se fueran a realizar. Fue un buen momento, como tres minutos que valieron la pena después de todo el penoso trayecto de un extremo al otro de la ciudad.

Pero ya pasó, ahora espero que alguien me mate, por favor.

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