sábado, 16 de abril de 2011

Búsqueda urgente de aspirinas

No puedo creer que he estado enfrente de una pantalla la mayor parte del día.  La verdad es que dos terceras partes del tiempo que estuve en el archivo las dediqué a platicar con Marina sobre tacones y películas infantiles, pero la otra parte la pase copiando fichas. ¿Fue suficiente? ¡No! En cuanto llegué a mi casa prendí la computadora general, Domitila, y me tardé unas seis horas pasando a word lo que copié a mano en menos de dos horas. ¿Cómo pasó eso? Tal vez no debí haberme enfrascado en la búsqueda de remedios para las estrías con Miss Crawford absolutamente toda la tarde. Tanta investigación para que al final resultara que sólo son dos estrías... ¡DOS! Pero según ella sí se notan y ya no podrá usar bikini por culpa de las malditas. Yo nada más me río... ¿dos estrías? Yo tengo 200 000 y no me importa...  en la vida en general, porque en lo que a mí respecta los trajes de baño entre más grandes más bonitos son. La gente es muy exigente consigo misma, también parece que el esposo de Miss Crawford es muy criticón. Siempre se me ha hecho muy divertida la libertad con la que los novios y esposo exigen perfección. ¿Dos estrías? ¡Ni siquiera deberían contar!

Vitacilina, eso le recomendé y espero no haber metido la pata. Digo, es retinol, tiene que servir de algo. Entonces dieron las ocho y tuve que cambiar de computadora y regresar con mi pequeña Carmenta, tan linda... y pasarme más horas haciendo absolutamente nada. Debería cerrar stumble para siempre. ¿Cuántas horas paso brincando de fotos tiernas de animales recién nacidos a más fotos tiernas de animales siendo graciosos?

Me duele la cabeza, me duele la muñeca y los ojos empiezan a portarse raros. ¿Qué me pasa? Ayer terminé platicando con Mrs. Palmer por horas. Así es, nos pasamos un buen rato comentando los nombres que le pondríamos a nuestros respectivos hijos.  Ja, sí, claro porque de alguna extraña forma decidí seguirle la corriente y ahora resulta que yo también me casaré y tendré hijos y ella será dama de honor en mi boda, igual que yo iré a todos los bautizos de sus hijos y nada más por eso no  puedo morir joven. Ella opina que mis nombres son espantosos y yo creo que no es absolutamente necesario ponerle dos nombres a un niño. Yo tengo uno nada más y soy muy feliz. 
¿Cómo llegué a eso?
Ya lo descubrí. Lo que pasa es que esperaba demasiado, la mala costumbre creo. Si intento hablar con Mrs. Palmer esperando algo más divertido y honesto que el mero intercambio de formalidades y un montón de chachara de relleno, me voy a desesperar. Bien, es una degenerada... está bien. A todo responde "lol", "jajajaja" y "ash, me chocas", pero creo que disfruto mucho el personaje que me da chance de interpretar. Es como si al estar esperando lo peor de mí, me diera  permiso para ser todo lo ojete, negativa, desalentadora, pesimista y antipática que quiera. Ya de ahí es cuestión de cambiar velocidades, dejarla hablar en forma de monólogo y después hacer yo lo mismo. ¡Es divertido! Creo que ya hasta me dieron ganas de salir a tomar un café.

Si me esfuerzo un poco tal vez pueda lograrlo. A lo mejor un día de estos me la creo, podría hasta empezar a dejar saludos del tipo : "Amiga, te quiero mil, XOXO", o dejar bendiciones y demás comentarios en las fotos de los demás que  digan "te ves preciosa nena", porque he descubierto que extrañamente hay cierta corriente lésbica entre las amistades superficiales y me desconcierta que no sea en broma. Se me hace muy extraño, por lo general la gente sospecha de las amigas cercanas aunque no existan motivos, pero las eventuales son las que más se toquetean y se chulean todo el tiempo. Incluiría aquel comentario de Mrs. Palmer sobre una actriz que "se le hace muy sensual", pero ya aprendimos a reprobar silenciosamente la degeneración de esa señora porque creemos que tiene que ver con un problema de autoestima. No es que esté enferma, lo que pasa es que busca amor en todos los lugares equivocados... y cuando digo "todos", quiere decir TOOODOS.

Jajajajajajajaja...

Creo que le acabo de sumar otros 150 puntitos a mi cuenta con el infierno. Es que me parece perturbador. Las amistades parecen funcionar con una forma de código de cortesía muy extremo. "Te ves suuuper bonita" y la otra le contesta "no, tú te ves suuuper bonita", y al final deciden que es padrísimo que sean tan guapas todas pero de camino al estacionamiento empieza a salir el resto del párrafo: "Sí, qué bruta, qué linda es... y me da gusto porque era gordita y muy fea cuando éramos chiquitas." Pero se veía divina y se quieren todas y cada despedida es "te quiero mil "y un montón de cosas más, ya casi automáticas. Se adoran, pero en cuanto sale otra se nos aclara que "pobrecita ya es alcohólica y tan promiscua que un día de estos le van a pegar algo". Y la verdad es que sí tenía cara de "sácalepunta" la señora pero nadie tendría que enterarse. ¿No es parte de la chamba del amigo guardar secretos que se llevan a la tumba? Lo peor, lo más preocupante, es que no se trata de veneno, hay preocupación y afecto genuinos, pero vienen en presentaciones muy ambiguas.
¿Qué dirán de mí? No me quiero ni imaginar, de veras, no quiero enterarme. Sea lo que sea las perdono, igual que espero que la gente de la que hablo mal en este blog (que técnicamente es el único lugar donde de veras hablo/escribo  sobre las maldades que produce mi cabeza... ah, y con Jane) me perdone a mí. Así funciona.

Igual que habría preferido no enterarme de los sobrenombres que le han puesto los señores del archivo a personas inocentes. "El bistec", por ejemplo, porque parece un pedazo de buey y  había otra a la que le decían"chuleta". Creo que tenían otro peor pero ya se me olvidó. Según esto yo me salvé de tener sobrenombre; pero no les creo un carajo. De todos modos sonrío y regreso a mis ficheros para fingir demencia. 


Supongo que me voy acostumbrando. Un día de estos ya no me voy a reconocer y cuando pase me dará gusto.

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