Creo que la enfermedad relámpago fue muy agradable. ¿Eso está muy mal, verdad? Pero creo que a pesar del dolor de estómago, el ligero aumento de temperatura, los escalofríos, las nauseas y el dolor de cabeza, me cayó muy bien haberme enfermado.
Ayer culpé a los niños del museo. Se me olvida que ellos tienen dos semanas de vacaciones y ayer que fui había miles de ellos, revoloteando por todos lados, especialmente los baños, que debo decir que dejaron hechos un asco. ¿Dónde están los fantasmas vengadores que se supone habitan ahí cuando se les necesita? Colgados de la mano de sus mamas andaban esparciendo sus gérmenes por todos lados. Debí suponerlo, algo malo me iba a pasar. ¡Fueron ellos!
También está la posibilidad de que me hayan contagiado de algo en el metro. ¡Lo sabía, tengo que usar guantes para todo maldición! Como usar guantes de latex se me hace la cosa más desagradable del mundo, el talco reseca las manos y por alguna razón siempre me quedan enormes, creo que tendré que usar guantes de quinceañera para protegerme de la muerte.
Es que fue muy extraño, el golpe de la enfermedad relámpago. En cuanto llegué a mi casa caí en la cama y ya no me paré, hasta hoy. Al principio creí que podía ser insolación o deshidratación. ¿Qué diablos? Me sentía muy mal y está bien que andaba desvelada pero logré bañarme, vestirme y hacer algo útil. ¡Trabajé... y todo para que los niños atentaran contra mi vida!
¿O fue el archivo? Ayer la señora jefa decidió que moverían y limpiarían lo que quedaba de mis revistas, folletería y gacetas. Eso tiene ahí meses, imagínese, el polvo no dejaba de flotar.
Que bien podría haber sido la incomodidad de que me cacharan algún error en el proceso. Encontraron mis guantes viejos ahí pero me hice la desentendida. ¿Y si ahí estaba esperándome la enfermedad?
Que no debería quejarme, creo que lo disfruté mucho. Está bien, había dolor físico y no pude comer nada en todo el día porque tenía muchas nauseas pero dormí casi todo el tiempo, despertando a ratitos para ponerme algo más cómodo, recibir mi enorme botella de agua mineral y por supuesto cargar el ipod y revisar el blog. Después tenía frío... ¡FRÍO!
¡Y dormí más!
Recomiendo ampliamente las enfermedades súbitas, levantarse al día siguiente probando el funcionamientos de los brazos y piernas es una sensación muy agradable. Ah, sí, estoy bien. ¡Se siente padrísimo!
Esas enfermedades son lo peor! En ocasiones hacen creer que estamos cerca de la muerte pero también son el mejor pretexto para descansar y hacer que nos consientan
ResponderEliminarJaja, sí, eso es lo que decía en la tarde "voy a morir" y de veras estaba a punto de hacer mi testamento pero me quedé dormida para siempre y fue padrísimo de verdad. Me consintieron, claro que sí, Rito fue un enfermero dedicado y encantador, se durmió casi todo el tiempo y corrió a quien intentara interrumpir mi sueño. Fue bien padre, de veras. Hasta dan ganas de perseguir a los niños mugrosos del parque nada más para tocar sus manitas llenas de gérmenes. Lo intentaría, pero no quiero que me confundan con un secuestrador.
ResponderEliminar