lunes, 30 de mayo de 2011

Un factor humano que no es el de Greene

Empiezo a creer que matar la red social favorita de todos fue bueno para mi estabilidad emocional pero malísimo para los leprosos. Verá usted, fue bueno porque esto de ver Índice de maldad cuando hay capítulos de acosadores delirantes y sentirse identificado es aterrador: "Dios mío, nada más me faltó secuestrar al perro... y si no lo hice fue porque no tiene". Aparte de la depresión en la que uno no existe realmente porque no hace nada (aparte de comentar babosadas) mientras ve que las vidas en las que alguna vez formó parte siguieron adelante sin la menor señal de sentir su falta siquiera y están mejor así. Las fotos felices tienen años de antigüedad y parece que el camión se pasó de largo y se quedó usted en la parada, con el brazo levantado. Se siente gacho, gacho, gacho... por eso matarlo fue bueno para la paz mental. 
Nada de albergues tampoco. La verdad es que vivía ligeramente aterrorizada porque alguna de las protectoras a las que les fui a pedir ayuda locamente con el asunto de Dolores me sacara alguna pregunta que no puedo responder porque no hice que la nueva madre firmara el contrato ni le saqué su dirección para las visitas de inspección de rigor, sin contar con que mis tías no saben que fumo y definitivamente no queremos que cachen una foto por ahí que no deban ver.

¡Todo muy bien!
Hasta que llegamos a mis leprosos. Atrapada en turnos de 4 horas que debía tener vigilados para cobrar el bono de mi restaurante pasaba enormes cantidades de tiempo frente a la pantalla nada más esperando que fuera hora de comprar otras 4 horas y así ahorrar para redecorar todo el lugar. Mientras tanto me entretenía platicando con los leproso y de alguna forma se acumularon muchas páginas de poco a poquito, vaya, hace un par de semanas (antes de llegar al archivo elegante) ya hasta podía presumir mis tres capítulos, uno revisado y otros dos en borrador, los últimos dos (o sea el 4 y el 5) en cachitos, pero ahí más o menos esbozado, iba bien, creo. Ahora, en estos tiempos donde no tengo que prender la computadora cada determinado tiempo para cobrar mi sueldo, revisar las tiendas o cambiar el turno del restaurante no he hecho un carajo aparte de agregarle cosas al capítulo que supuestamente ya había entregado. Parece que no puedo evitar adornarlo, sin mucha gracia y definitivamente nada de sutileza, con cualquier cosa que me encuentro en el archivo y que parece que quiero meter a huevo sin haberlo meditado ni un poquito antes de revolver todo.  Supongo que todo se pone peor porque veo el enorme libro y me imagino que me falta otro volumen igual, aparte de que voy en 1828 y parece que me encuentro una cosa contradictoria después de otra y no sé qué pensar ni decir y al final regreso a lo último que escribí para retractarme.
¿No le estoy echando ganas?
Ni siquiera le he mandado nada a la Sra. Boss. ¡Nada! ¿Ya pasaron dos semanas? Mierda, siento que el día no rinde para nada!

Creo que es la falta de inspiración. Cuando pasaba tanto tiempo frente a las últimas noticias me atacaban constante fotos de bodas, bautizos, comentarios, felicitaciones y un montón de cosas sobre personas que tienen vidas de verdad, trabajos y familias con las que  sí se relacionan. Y entonces veía las copias, los folders y todas esas cosas que dicen "si consigues ese título tienes más oportunidades de huir a la palapa junto al mar" (no sé bien cómo) y pensaba: "Bueno, si esto es lo único que tengo que hacer, al menos me hace compañía".
Me pregunto si debería retractarme y abrirlo todo. 

No, definitivamente mi pobre y amargadito corazón no está para esos trotes,  mejor intentaré administrar mejor el tiempo. Por ejemplo, debería desperdiciar menos tiempo pensando qué ponerme en las mañanas. Es que las playeras de dibujitos últimamente me hacen sentir rara. Señor, creo que me pegó la vejez.

4 comentarios:

  1. Doña Jimena, usted tambien anda sufriendo por la pagina social esa que viene directamente de la mente del diablo? Es que es muy peligrosa, deberían de poner en la página de inicio algún tipo de advertencia "apto unicamente para personas sanas emocional y psicologicamente, o con algun tipo de vida medianamente satisfactoria" pero creo que si hicieran eso solo tendrian tres usuarios o algo asi. Saluditos!

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  2. Claro! es que yo creo que todos sufrimos, es terrible, pero fíjese que por eso la maté, de hecho me acordé cuando leí su post sobre el asunto. Fíjese que hace como dos semanas, en la noche dije "esto está mal" y se fue la maldita! Es agradable hasta el momento, creo, lo malo es que sin los recordatorios de cumpleaños se me olvidan, ah y últimamente se me ocurrió que tendré que usar el teléfono o el correo para felicitar a las personas y eso no está padre.

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  3. Le pego la vejez? No por favor!... bueno en algún momento tenía que pasar esa cosa de dejar los dibujitos atrás espero que ese día aun este lejano para mí.

    Suerte con la tesis!

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  4. No se preocupe, no tiene que dejarlos hasta que haya pasado los 40 años, hasta entonces creo que es hasta necesario para que no muera el alma. Creo que no era la vejez todavía, puro dolor de piernas. Ay, gracias, ahora sí que la necesito porque esa tesis no sé a dónde va.

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