Compré el sombrero más feo del mundo... y creí que querrían saberlo. De esta mañana aprendimos varias cosas:
1.- Nunca compres un sombrero si no tienes un espejo a la mano.
2.- Nunca seas amable con la gente, no se lo merece.
3.- Cuando crees que traes el sombrero más feo del mundo puesto aparece alguien con uno peor.
Nunca me van a registrar la tesis. ¿Sabrán que no planeo hacerla? No es que no quiera es que no le veo por donde, pero bueno... ya que tienen dos meses sin poder registrarla supongo que es una señal de Dios, no debería intentar una cosa así. Ya hasta me dan ganas de olvidar todo el asunto. No es normal que no pasen mis papeles, le pregunté al señor del archivo cuánto se tardaron con él, y parece que fue una cosa de lo más rápida. Ni modo, yo hice lo que pude, si la coordinación no quiso pues ya ni modo.
Más muerte!!! (Favor de ignorar a las personas que se meten arbitrariamente en mi foto.)
Estábamos en la mañana, dirección al archivo, café negro, un poco frío pero sin azúcar como debe ser, y el episodio donde un policía sacó a un perro del metro. Por qué no lo cargó y en cambio lo hizo caminar sobre sus dos patitas traseras como si estuviera bailando no lo sé.
[Insertar desolación, frío a las once de la mañana y gran satisfacción al encender el primer cigarro del día diciendo: No estaré en este asqueroso mundo para siempre, gracias a Dios.]
Marina me regaló una manzana cubierta de chamoy, se me hizo un detallazo y me sentí especial, nada más un ratito claro, cuando atravesamos la puerta ya nos habíamos sumido en el estupor de todos los días. Y precisamente de ahí pasamos al episodio de la gente que no merece amabilidad. "Oye amiga ¿tienes un cerillo?", me preguntó un tipo justo cuando tenía el encendedor en la mano y se lo presté. Ya me iba, pero no me dejó, ¿no quería escucharlo cantar una canción? no, definitivamente no, pero no me dejaba ir, y yo sólo avanzaba pensando "¿como pasar desapercibida si traes puesto el sombrero más feo del mundo?" cuando me aseguró que si no me gustaba la canción podía darle una patada. Ya al final pidió una moneda, lo que fuera, un peso, dos pesos, no importaba, pero mis recursos financieros están reservados para las personas que me caigan bien (o que no tengan manos) y le dije que no otra vez. Ya de plano se enojó y muy molesto dijo: "Bueno ya, llégale, llégale".
¿QUÉ PUTAS?
Yo corrí, todo ese tiempo había estado intentando escapar pero me seguía. Poco importa ya, después de todo, traía el sombrero más feo del mundo... O al menos eso creí, dos minutos después me detuvo una señora de lo más amable que también necesitaba un encendedor, y para mi buena suerte traía un sombrero todavía más feo que el mío, el suyo tenía plumas.
Plática casual a la mitad del zócalo con desconocidos.
Me hubiera gustado quedarme un rato más pero tenía que comprar cosas, y con esa idea regresé a mis tierras. El día del sombrero más feo del mundo se compuso un poco cuando conseguimos lo que realmente queríamos. Un gorrito tejido como el de Norah Jones en My Blueberry Nights:
La vida mejoró, al menos no tendremos tanto frío, como en la mañana, que salimos corriendo con el cabello mojado y tuvimos la mala idea de sentarnos junto a la puerta en el camión. Que ya que hablamos de eventos en el transporte público, vi a una de mis ex-compañeritas de primaria, una que se siente taaaaan "alternativa" que parece que salió del huevo de la sabiduría cubierta con una cobijita de Radiohead y citando a Foucault, aunque me parece que la palabra "alternativa" ya ni se usa, por lo que la acusaremos de ser aspirante a hipster. Por un momento pensé saludarla: "Hey, cómo estás? ¿te acuerdas de cuando estábamos en preprimaria y a veces nos íbamos juntas a la escuela, de las kermeses o de las pláticas tétricas que se aventaba tus mamá y que dejaban a la mía con los nervios de punta porque nadie quiere discutir noticias violentas y alarmistas enfrente de los niños?"
¿Pa' qué? Regresé a mi libro. Estoy muy cansada de la gente.
Mejor compré guantes, el gorrito, le informé a Jane de la adquisición del sombrero más feo del mundo y luego pasé un rato con mi hermana. ¿Salir de viaje con ella? Chale, no sé si pueda resistirlo.
Yo sólo digo que sí a todo, total, no me queda otra cosa por hacer más allá de ir siguiendo al mar de personas.
O tal vez no, pero espero que caiga un diluvio que acabe con todos.
¿Me oyes Dios, qué vas a hacer con este mundo perverso? Acabar con él de una madrazo, por favor. ¡No te cuesta nada!


me recomienda la ofrenda del zócalo?
ResponderEliminarsería bueno poner una foto del sombrero más horrible del mundo, no?
wow Foucault!
diluvio no por favor, no sé nadar
Si! está muy extravagante y parece que va a haber muchas cosas, y eso que ayer apenas la estaban montando, y ya si anda por ahí puede ver los gorritos que venden afuera de la catedral, de ahí salió el sombrero más feo del mundo, que lo pondría pero creo que por amor propio no me atrevo a admitir que anduve con eso puesto en la vía pública, pero usted imagínese un hongo de estambre amarillento con cierta similitud a una pizza (ya se le hizo suficientemente feo?.
ResponderEliminarSí, cómo ve a esas señoras educadas? son del tipo que dice que no ve televisión y van a todos los conciertos y tocadas a los que es socialmente prudente ir para mantener su imagen pública de juventud (?) vanguardista, todos!
… ahh,diablos! no se me había ocurrido que habría gente que sabe nadar, el diluvio no es lo adecuado. ¿Qué le parece una lluvia de fuego entonces? Pero no se apure, si escucho que se destruirá a la humanidad pronto yo les aviso pa' que agarren sus posesiones más preciadas y corran, pero una buena parte del mundo se tiene que ir, ya verá, la aniquilación de grandes cantidades de gente será bueno para todos.
ayyy, que lindo arbolito, yo quiero uno asi para navidad!
ResponderEliminarAy yo también!!!! a ver si así se pasa con más tranquilidad la cochina fecha, ya todo está repleto de esferas y apenas va a ser noviembre, me confunden!
ResponderEliminarEso! nos confunden, demonios!
ResponderEliminarYa fui a verla y si está muy extravagante!! fue una lástima que no me haya podido quedar a escuchar el lamento de la lloronaaaaa. De hecho si me entro la curiosidad y pase a ver los gorritos que venden afuera de la catedral, debo decirle que si se me hicieron feos, me imagino que ponerse uno de ellos cuenta como una historia bochornosa en la vida jeje.
ResponderEliminarY ¿Qué opina de una 3ra guerra mundial? Ahí también se iría mucha gente.
Bochornosa en verdad, aunque estaba pensando que Rito podría modelarlo y así se vería menos mal, pero quién sabe, podría verse como la versión invernal de un gorro de Bob Marley!!!
ResponderEliminarWow, la llorona! Hasta me dieron ganas de verla terminada, ha de haber quedado buena.
Ahora, que sobre la guerra para exterminar a la humanidad no sabría decirle, el problema es que en las guerras suele haber más hombres muertos que mujeres, o más civiles inocentes con viejitas o niños que no se mueven tan rápido como para escapar, y el plan es destruir a los depravados divinamente escogidos por Dios con anterioridad, por eso había pensado en una buena lluvia de fuego, bien planeada y dirigida, claro, pero ya sabrá Dios como castigar al mundo, yo confío en él.