jueves, 28 de abril de 2011

Rosa salvaje no soy yo

Me tomé un tafil alrededor de las siete, o algo así. El plan era dormir mucho, lo más que pudiera. Todo estaba listo, había cargado el ipod, programado la alarma y preparado mi gran bolso. No desperté tan tarde, a las 7:30, por eso tenía la esperanza de que un poco de cansancio natural y un poco de químicos me ayudarían a descansar muchas, muchas horas.  Dormiría para siempre y despertaría muy temprano sintiéndome joven y radiante... a menos que mi mamá tuviera otros planes. 
A ver si yo estoy mal. Si mis problemas de sueño son conocidos (no por nada mi papá me dice "ratón", por andar merodeando a horas extrañas de la noche haciendo ruidos por todos lados) me pregunto qué poseería a una persona a entrar al cuarto que una conocida insomne cuando está la luz apagada y los habitantes comunes ya acostados. ¿Para qué? para comentarme los problemas de menopausia que trae la vecina... Estaba a punto de dormir, bueno, al menos ya estaba relajada y torpe, y me despertó para que supiera todos los detalles sobre la piel colgada de la vecina.
¿A mí qué me importa? Ya que le di la razón sobre algo, ya no sé qué era,  cerré los ojos y  lo volví a intentar. Intenté pensar en algo relajante y bonito, algo como desayunar Corn Pops en una palapa junto al mar en compañía de tres perros, Rito, Lázaro y Matatena (me faltan los últimos dos), y tal vez, sólo tal vez el maniquí de la tienda de ropa para caballero elegante que está en la calle de Brasil. Todavía no me convierto en Lars, pero si tuviera que ser realista en sueños entonces sí mejor que me lleve el diablo. Todos juntos, como una familia feliz (el maniquí habría cobrado vida, obviamente) pasaríamos las mañanas en pequeñas tareas de carpintería y costura siendo felices para siempre... al menos hasta que desaparecieran los subtítulos de CSI Miami y tuviera que levantarme para remediarlo. Al final regresaron solos, quién sabe cómo pero al llegar había subtítulos otra vez.

No importaba, lo iba a volver a intentar. Relajar el cuerpo, cerrar los ojos, escuchar el sonido del mar, respirar el maravilloso olor a tabaco que emanaría del flamante esposo que convertí en humano por medio de todo tipo de truculentas brujerías... hasta que fuera momento de irrumpir en mi cuarto otra vez para comentar en voz alta con teléfono en mano que es muy tarde y no es posible que mi hermana no llegue.
Dios mío, la mujer tiene 31 años, déjenla en paz. 

Al final, ya que prendí la luz y la computadora una vez más, mi madre decidió que se iría a dormir.

Por favor, dispárenme. En especial porque es muy probable que mañana temprano, cuando me salga de bañar y baje a preparar todo el café del mundo que pueda, me pregunte muy preocupada si de veras tengo que salir porque no dormí nada y es peligroso que ande así en la calle.

Insisto, por favor, se los suplico... dispárenme. Ayer me aventé todo el programa de mente criminal dedicado a Puff Daddy, P. Diddy o como se llame el señor que andaba con Jennifer López. Si eso no amerita que me disparen para acabar con mi miseria está muy claro que no tienen corazón.

¿Y qué putas con la gente que me presume su sueño? Van dos estados... ¡dos! que lo hacen, y cito: "Impresionada de cuanto dormí el día de hoy" y "Hoy dormiré como princesa".

Insisto, dispárenme. ¿Ah sí, vas a dormir como princesa? ¡Bien por ti, en la mañana, cuando despiertes, todavía te verás como Flora, el hada madrina rosa... y no hay nada que puedas hacer al respecto!

Actualización: Ya se aclaró el misterio. El problema es que creyó que estaba despierta, lo que nos deja con una duda... ¿ya de veras no distinguen cuando estoy dormida de cuando estoy despierta? Diablos, tengo problemas, si un día de estos empiezo a sentir una extraña necesidad de comer cerebros ya no habrá ninguna duda, me habré convertido en un zombie. ¡Soy un zombie!

8 comentarios:

  1. ¿Cuándo se vuelva zombie, me invita un taquito?
    Muchos saludos!!!

    ResponderEliminar
  2. Por supuesto, la verdad es que comer humanos no me haría sentir culpable, yo le aviso y organizamos un picnic!

    ResponderEliminar
  3. Cielos, me ha hecho sentir culpable por lo del sueño, ya no haré ni un comentario al respecto.

    Con respecto a lo de los zombies, diablos, siempre me he visto como el cazador zombie estrella :S
    Namás digame que días le gustaría salir para no rondar por donde este XD

    ResponderEliminar
  4. Ay, no se preocupe, como ya por fin dormí casi todo un día ya no me consume la envidia. No se sienta culpable, de veras. Lo que sí será un problema es su futura ocupación. Vaya... ¿qué hacer? ¿Qué le parece si dividimos territorio? De todos modos le notificaré cada vez que me ataque el hambre y tenga que salir a buscar humanos frescos, prometo mantenerme alejada de los niños y ancianos. ¿Qué le parece? ¡Todos podemos vivir en paz!

    ResponderEliminar
  5. Lo hubiera dicho antes, un dia de estos podríamos ir de cacería juntas!

    ResponderEliminar
  6. Ay sí, vamos, vamos! Usted los distrae, yo los tumbo y entre todos cocinamos!

    ResponderEliminar
  7. Si! Un picnic con la canasta y el mantel de cuadritos acompañado de tortas de cerebro, nada mejor que eso para pasar un sábado en la tarde

    ResponderEliminar
  8. Así mero! al menos hasta que llegue el señor Cortte con sus amigos cazadores, entonces tendremos que encontrar otro local para armar nuestra fiesta. Ay, sería la oportunidad perfecta para usar una de esas canastas cuadradas de colores que vienen con todo y juego de tuppers y cubiertos. Lo malo es que este apocalipsis zombie se tarda, yo ya no veo pa' cuando.

    ResponderEliminar