lunes, 10 de enero de 2011

Cítricos

¿Es normal que la dueña de la tienda/lugar embellecedor de mascotas me encargue que le compre aromaterapia mientras voy de paseo esperando que tengan listo a mi perro? Es que llegué a recogerlo y como no estaba listo dije que iría a ver tiendas y me salió con el clásico "¿te puedo pedir un favor?"  La verdad me dio pena decir que no, es que siempre me da pena decir que no, en especial si conozco a la gente. Siento que me observan y de repente se me va la sangre a la cara y me da calor y siento que no sé dónde meter las manos ni qué decir y termino soltando "sí, claro, no me molesta que me hayas dejado esperándote cuarenta y cinco minutos, yo comprendo que perdiste tus llaves y luego te habló no sé quién", "Oh sí, madre, puedo quedarme media hora parada en la calle esperando que lleguen los de la AMA para que le carguen la batería al coche de tu amiga, esa misma que olvidó que las luces no se dejan prendidas a la mitad del día. No hay problema, platicar con ella y su anciana madre es padrísimo." ¿Pegar anuncios de servicio social? ¡Claro! Y eso que tiene sentido porque es la gente conocida de todos los días (digo, ni modo que le diga que no a mi madre o a la señora del archivo) pero gente apenas conocida me preocupa. Recordemos aquella vez en la clase de costura en la que Jane y yo sentimos una extraña necesidad de alimentarnos y ella le preguntó a las otras personas si querían algo de la tienda. ¡Claro que querían algo de la tienda!

Por otro lado, mi talento para conseguir tres frasquitos en lugar de dos con el billete que me dio en una oferta especial no tiene comparación, pero se me hace el colmo. Al menos me debí haber quedado con el cambio. Aparte de todo le regresé el cambio.

A lo mejor lo que realmente me molestó fue la espera. Digo, hacer un favor está bien, pero entregarme al pobre Rito una hora y media después de la hora en la que me dijeron que pasara y dejarlo al último cuando hice la cita desde el sábado se me hace el colmo. Supongo que la señora no tenía nada que ver con los muchachos bañadores de perros, pero de todas formas yo ya estaba de mal humor al final del día y me fui sin dejar propina. Esa fue la única forma en que se me ocurrió expresarme: no dejar propina. Whoa, con razón me va como me va. 

Lo peor es que había sido un día productivo.
¿Sabe usted lo glorioso que fue regresar al archivo? Con todo y que ahora me salieron con que hay que registrarse y el capellán de mi hospital tiene la peor letra del mundo (¿u, i, an... w? Señor, no es mucho pedir que me separe bien las letras), me las arreglé para tener una mañana exitosa, o al menos algo que decir si la Sra. Boss me pregunta por eso que le tengo que entregar pronto.

Paréntesis:
Sobre la desafortunada tesis. Me siento culpable. Tengo una señora en el servicio de mensajería instantánea más popular que todos los días pone algo así como "después de preparar cuatro kilos de ensalada ahora a darle duro a la tesis" o "tesis, tesis, no hay más que tesis". Chale... ¿debería ser así verdad? Y levantarme directo a escribir y pensarle y compartirlo y platicar y vivir todo el asunto como si de veras... pero se me pasa. ¿Dedicarle realmente muchas horas del día? Bueno, lo que se pueda entre que administro mi restaurante de juguete y le cambio la ropa a mi alter ego. Tengo que subir de nivel, y ya después si me tengo que ir a ver tele ni modo. De repente hasta se me olvida. La verdad es que la alegría del archivo no es tanto pensar "yay, qué aportación tan interesante para mi investigación (?)", se parece más a comprar algo, si es que eso tiene sentido. Algo parecido a "vaya, mi día no fue un completo desperdicio, tengo algo que antes no tenía. Valió la pena moverme". Probablemente no me sirva de gran cosa. ¿De qué me enteré hoy? La sacristía tenía tantas puertas y la iglesia tantas ventanas... uhhhhhh. Lo meteré a huevo en algún lado pero no porque de veras sirva. ¿Es desesperación por tomar aire? No sé, a lo mejor me gusta que me saluden. Chale, esa  misma señora dice haber sido seducida por Clío, qué grave.  A mi no me ha pasado.  La verdad no me me voy a privar de ir al cine para "concentrarme" y trabajar duro. 

Es en esos momentos en los que siento que no puedo competir.
Fin del paréntesis

Ahora sí, regresamos.
Mi hermana se pregunta por qué no me quejé. Supongo que ha de ser liberador pero no le veo punto.  Si no te parece o te tratan mal o hacen algo para ofenderte pues te vas, y ya. No veo la necesidad de hacer una escena. Le grito a la chava, le grito a los escuincles bañadores, le miento la madre a la dueña (que ni estaba cuando regresé) y salgo de ahí muy ofendida, irrumpo en el baño y sacó a  mi perro a medio secar ¿Para qué? Mejor espero leyendo Northanger abbey una vez más, lo recojo, me voy sin dejar propina y no regreso. Asunto terminado. Lo mismo con la señora que me dejó a mí a medio peinar. Me fui y ya. Pelear sólo tiene caso cuando existen esperanzas de cambiar  algo pero si no hay cabida para solucionar el problema, protestar no tiene sentido.  Un placer conocerlos, que les vaya bonito en la vida.

Por eso no me gusta la gente. Lo malo es que ahora tendré que conseguirme un kit de esos para cortarle el pelo a Rito yo sola. Es que no confío en nadie más y ese es el único lugar que conozco que tiene un gran vidrio en donde bañan a los perros. No es paranoia, es legítima preocupación.

Lo que me recuerda, ya tengo un buen ejemplo para explicar el porqué se siente tan bonito visitar el archivo. El encontrar curiosidades en un archivo se parece a esa sensación que acabo de experimentar al identificar por fin (y después de mucha observación) al sujeto que reemplazó al Sr. Weston en lo afectos de la antigua Miss Taylor (ni modo que le sigamos diciendo Sra. Weston, aunque podríamos, en un futuro quizá). Con que esa es su nueva movida,  debe serlo, están muy toqueteadores, con razón el pobre señor Weston se deprimió y bajó de peso hasta agarrar una cara de naufrago rescatado que grita "una mujer me rompió el corazón y no he podido recuperarme", hasta le quedó cuello de tortuga como dice Jane.

Descubrir cosas siempre es emocionante.

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