lunes, 31 de enero de 2011

Una lentejuela al día

Pasando la vida, eso es lo que hace uno, pasar el tiempo. Claro, hasta que caes por accidente (no es cierto, uno que le pone "me gusta" a esa madres) en la que te dicen paso a paso cómo hacer una pulsera. Se veía muy fácil, uno de esos momentos en lo que uno piensa "ay, eso lo puedo hacer". Un poco de tela y algunas cuentas. Esta era la original.
 Eso fue en la tarde, es la 1: 40 y por fin terminé:


Bueno, tal vez me dejé llevar un poco y no se parece pero no lo pude evitar. ¡EL PODER MAGNÉTICO DE LAS LENTEJUELAS Y EL ENCAJE! Nunca se tienen demasiada lentejuelas y encaje.

Instrucciones:

1.- Saque todo lo que tenga en su canasta de costura, no se limite, revise todo, las cajas de cuentas, las lentejuelas, los hilos... TODO.

2.-Pegue tiras de una tela bonita. Cinco bastarán.

3.- Cosa el encaje #1 encima. Cosa y cosa hasta que se le entuman los dedos, entonces deténgase para bordar hasta que se le entuman otra vez.

4.- Deténgase a pensar en la escuela, las monjas y los regalos del día de la madre, las manualidades de navidad. Me contaron que la monja de la guitarrita y la diadema, la que daba la clase de moral y el taller de cantos y juegos, se volvió una perra cuando la hicieron directora de secundaria, no me sorprende.

5.- ¿Ya acabó de bordar indiscriminadamente? Morado, azul, una que otra chaquirita dorada metida por ahí. Uh, todavía tenemos los granates sueltos, va.

6.- La pulsera rota de la que conservamos la gran piedra. Sirve, también va.

7.- Los dedos duelen, deshilachamos las orillas de las cinco capas de tela coqueta pero falta algo. Hora de introducir al encaje #2, ese que teñimos con la esperanza de que saliera azul marino y terminó en gris. A coser un poco más.

8.- Si no le duelen las manos no lo está haciendo bien.

9.- Remate los extremos con el bies rosa que quién sabe para qué diablos compró. Bueno, este es el momento.

10.- Descubra a última hora que ya no tiene broches. No importa, festeje su triunfo.

Ahora, suelte esas lentejuelas y ponga las manos en alto. Aléjese con cautela, recuerde es adictivo y se sentirá mareado y con nauseas en la mañana, pero ha sido por una buena causa.
Las lentejuelas y el encaje nunca sobran. El día ha quedado oficialmente aprovechado.

¡Felices trazos!

7 comentarios:

  1. Jajajaja le puedo mandar a hacer unas? Ya se acerca San Valentín!

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  2. Uy, con gusto se las haría, pero creo que me quedé sin dedos... intento ponerle los broches y duele, duele, creo que la dejaré a medio abrochar. Es malo que los dedos pasen del amarillo al morado, verdad? Se me hace... ahhhhh San Valentín, qué cosa tan horrible. Si veo otro coche con una buena libretita de post it pegada por todos lados le doy un rayón, lo juro.

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  3. Pero si recupero la sensibilidad en los dedos son todas suyas, nada más me deja la medida de las muñecas.

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  4. Es una lastima que se haya lastimado los dedos por favor cuídeselos, estoy de acuerdo es una fecha escalofriante, sin embargo, le gusta al resto del mundo en especial a la mayoría de las mures y yo me he visto obligado a participar en ella de lo contrario me veo envuelto en un sermón con los siguientes puntos;
    •Soy un aguafiestas
    •No sé expresar mi cariño
    •Soy un provocador de decepciones.
    Créame por muchos años aguante este tipo de sermones pero llego un punto en el que no soporte y me vi obligado a participar.

    ¿Cómo se determina la medida de las muñecas? Solo se miden con una cinta métrica?

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  5. ya no están tan rojos/morados! je, gracias por su amabilidad, los cuidaré, lo prometo, en especial el pulgar derecho que tiene cara de ampollarse en cualquier momento (ay, perdone usted el lujo de detalles). Escalofriante, es la palabra, en especial por los peluches. ¡Los animales afelpados podrían cobrar vida en cualquier momento! Y la gente que lo ve a uno como discapacitado emocional. Es que esa es la peor parte! La presión! Y eso que gracias a dios se acabaron los intercambios escolares.
    Todos somos víctimas.

    Sí, con una de esas, aunque si le mide la muñeca a sus señoras se darán cuenta de que planea darles una pulsera y no habrá sorpresa, entonces yo sugiero tomar la medida de una pulsera que ya tengan, de las que se abrochan, aunque hace ratito pensaba que también podría hacerlas de cuentas y así no habría problemas con la medida, lo malo es el elástico que siempre se rompe y sería muy feo que se les rompieran las pulseras en plena calle, perseguir cuentas es agotador y se darían cuenta de que están mal hechas y lo odiarían por siempre por mi culpa!!! Disculpe usted el fatalismo, creo que es el efecto de la madrugada. Sí, con una cinta.

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  6. No ha escuchado usted la historia de un pitufo de peluche que se comió a un niño? Desde que yo la oí no he vuelto a regalar ni siquiera un llavero de peluche!

    Lo que le paso en los dedos suena terrible espero que con un poco de descanso y cuidado se recuperen.

    No fui capaz de tomar las medidas casi me descubre pero le comento, son tres pulseras
    1-Aproximadamente del tamaño de su muñeca para la Srita que amablemente acepta hacerme compañía.
    2-Para la madre de esa srita y
    3-Para mi sra madre.
    Estas dos últimas me parece que es del tamaño estándar para cualquier mujer de 50 años.
    Confío en su buen gusto!

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  7. Jaja! Hace usted bien! De eso sí que no se puede dudar. Ahora, sobre las medidas tenemos un problema mi estimado señor pero tengo un plan, si en lugar de broches, ponemos listones, entonces salen ajustables! En cuanto mis pobres dedos recuperen la forma con gusto estarán sus pulseras, salen dos conservadoras y una alegre, colorida y juvenil. Si no están listas a tiempo yo le aviso para que compre flores de emergencia, esas nunca fallan. (Ah, que bueno que me aclara que hay madres involucradas, yo empezaba a temer que fuera usted un adúltero, digo, no lo juzgamos, pero estaría más difícil exponer su defensa el día del juicio final.)

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