miércoles, 5 de enero de 2011

Soon you will know that you are sane

Me senté en el consultorio y la señora doctora (general) se me quedó viendo como esperando que le explicara qué diablos anda mal conmigo.
¿Qué me pasa? Ah pues fíjese le cuento, la verdad es que la melancolía me atacó espantosamente hace unos meses y me dolía el alma hasta extremos nunca antes vistos porque debo serle sincera, ni en mis años de juventud más confusos había sentido tanto dolor y tristeza sin remedio, la desesperanza y la melancolía me estaba matando lentamente y comer y dormir era practicamente imposible. Por suerte ha estado mejorando conforme pasa el tiempo y aunque ya no estoy tan confundida y dejé de sentirme culpable al fin creo que en realidad fue por pura suerte, tengo que admitir que las curaciones aplicadas con cierta regularidad en forma de las visitas nocturnas de Jane y sus múltiples y nuevas aventuras, en combinación con el regreso de Miss Crawford que está aburrida empollando y las salidas al cine y a tomar café  han sido reconfortantes, me despejan un poco esa sensación de vacío y pérdida completa de dirección. Es increíble darse cuenta de que uno ha depositado todo su sentido del amor propio y valor de la vida y el mundo en una sola opinión, y el derrumbe emocional que puede ocasionar. ¿Sabe usted? El desconcierto, la negación y la certeza inconsciente de que yo sola no puedo hacer nada, desde las cosas pequeñas como decidir un color hasta el proyecto, que se sigue viendo imposible, de sacar al menos un capítulo de esa tesis que me come y que sospecho no podré entregar. Negación, pura negación. ¿Cómo podría si me quedé sin corazón? Aunque diga que Rito es todo mi corazón, ya no es el asunto de la angina de pecho, se trata de cómo el pobre órgano terminó aplastado y embarrado en la calle. Como un perrito atropellado.

Aunque si la pregunta es una cosa física pues me duele la cabeza horriblemente desde ayer, justo atrás de la nariz y siento que no puedo mover la cabeza. ¿Era esa su pregunta? Sí, me duele la cabeza y cuando toso me duele todavía más, creí que se iba a quitar pero hoy amanecí peor y por eso la vine a ver.

No, no soy alérgica a nada, deme lo más fuerte que tenga señora. Ya estuvo, cuatro pastillitas y esperemos que todo mejore en las próximas ocho horas. Si no, tendré que hacer mi testamento otra vez. ¿Quién se quedará con el abrigo azul? Jane o Kitty... qué complicado. 
De todas formas me parece ofensivo gastar en antibióticos, si me hubieran dado algo más divertido estaría bien, pero los antibióticos no son mis amigos, a menos que alguna de todas estas madres me ayude a dormitar un poco, en ese caso podría perdonarlos.

Eso me trajeron los reyes, antibióticos.

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