La tristeza. ¿Siempre fue así? Dan ganas de voltear a ver al órgano que no logro reconocer y preguntar ¿Siempre ha sido así? No confías nadita en mí. Da tristeza descubrir la opinión que guardan las personas por las que uno habría dado gustoso un pulmón. Oh... piensas que soy chafa, que nada de lo que hago todos los días vale un carajo y no te interesa enterarte porque nunca será tan importante como la vida de verdad. Crees que no sé lo que estoy haciendo. Yo no sé nada de la vida, del trabajo, de la pareja, el amor y la vida social. Chale...
Es una opinión generalizada que no tengo remedio. Hasta mi papá me lo comentó alegremente cuando caminábamos en el bosque. ¿Ni siquiera me van a dar el beneficio de la duda? ¡Yo no me volví así de arisca y aislada por inspiración divina! Y ahí estoy yo tratando de encontrarle justificaciones a lo que hago, como siempre. ¿Cómo me defiendo? ¿Ante quién me defiendo? Hago lo que puedo, lo que tengo que hacer.
Está bien, no tengo un trabajo de verdad, ni tengo asuntos románticos sucediendo. Claro, es mi culpa por ir a meterme a un museo diría mi mamá.
No es que tenga nada en contra, de veras, no soy feminista, tampoco lesbiana, nadie me ha roto el corazón, no vivo en negación por algún trauma de la infancia asociada al abandono, el que no organice mis actividades para buscar sujetos no significa que me esté cerrando a la posibilidad de ser una persona relacionada y feliz, de verdad, pero nadie me cree. Esta bien, no me he inscrito en uno de esos sitios que te buscan pareja como Mrs. Palmer, pero tampoco me negaría a huir al horizonte si apareciera el capitan Wentworth o Mr. Tilney caminando por la calle. ¿Creen que no lo he intentado? Creo que nada más Dios sabe que lo he intentado, hasta un Mr. Elton he considerado, pero los meros esbozos de intento terminan desgraciándose en cuestión de horas. Ya sin contar con alguna amenaza lejana donde la única escapatoria de una potencial asociación no deseable sea hacerse la enojada para huir sin dar más explicación que "I'm not that into you", habría que recordar la última vez que salí a comer en compañía; ¿esperé dos meses a que hablara, caminé varias cuadras, esperé otra vez porque me cambió la hora y luego escuché la narración detallada de una película que si no fui a ver fue por algo?
Y mi mamá me ve con tristeza porque siente que me desperdicio y otra vez intentó ponerme una trampa para que conozca al señor ese "tan buen muchacho" que me quiere enjaretar. Perdón, pero el día en el que le crea a un sujeto que va a clases de baile con señoras y dice que no tiene novia porque las muchachas de hoy son unas locas y el quiere pureza me caigo al piso ahogada de risa. Sí, cómo no...
Nunca se debe confiar en los "bueno muchachos", siempre son peores que los malos. Se creen mucho y son más exigentes. Y si de por sí, parece que no hay una sola persona que me honre con el mero beneficio de la duda, no me quiero ni imaginar tener a un sujeto que me deje esperando, me critique y encima de todo me aburra.
Estoy mal por aprobar la vida patética, tengo que estarlo. Hoy estaba muy contenta por mi mañana en el archivo, me la había pasado bien. ¿Qué clase de persona le roba a una iglesia de leprosos? Es que eso pensaba en la mañana: "¡Hasta los aretes de la virgen se llevaron, qué poca madre!" y salí cantarina y alegre con mi cigarro de premio a tomar el sol. Reviví toda la emoción y la angustia de Catherine Morland en sus primeros días de conocer a Henry Tilney y soporté las amenazas de choque a las que nos sometió un camionero de lo más salvaje.
Ya en la tarde hasta dormité un poco viendo detectives médicos.
Y ahora... ¿qué pasó? Me moría de ganas por saber, y aunque al principio disfruté mucho enterarme de los recientes eventos de Netherfield, de repente descubrí algo que nunca antes había visto. Cuando lo vi, todo se quedó triste.
Y ahora es el momento en el que digo que quisiera irme a una palapa junto al mar. Pero parece que en un par de días estaré en el mar y por alguna razón no me muero de ganas. Tampoco puedo llevarme a Rito y mañana tendré que buscarle una pensión que no me deje muerta de angustia durante todo el viaje.
Y ahora me volvió a dar tos.
Claro, hay que desconfiar de los buenos muchachos, porque ellos no existen! Algo deben de estar escondiendo y seguramente no es nada bueno, nop nop.
ResponderEliminarEso es!! Desconfiar, eso digo yo, de todos! Bueno, eso tal vez es llevar la paranoia muy lejos, mejor no me haga mucho caso. Pero la verdad es que la gente organizada, sin vicios y pura perfección suele ser la más malvada. Vaya usté a saber...
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