"¿A qué sabe esta madre?" me he estado preguntando varios días.
Ni modo, no puedo resistirme al ambiente de amor y felicidad que rodea al mundo. Todos estamos enamorados de alguna forma... y yo amo a mi café, lo hago en verdad con todo mi corazón. Por eso me me preocupa esta infidelidad tan descarada que estoy cometiendo.
Café chino... he estado tomando café chino, bueno, se supone que es de Indonesia y china con otras mezclas de granos lationamericanos, pero da lo mismo, como me lo venden como una maravilla del Himalaya pa' mí será asiático: Amarillos con ojitos de alcancía. ¿Conozco a alguno? Ah sí, a un niño en primaria que, por cierto, me pegó con un balón en la cara una vez, lo que confirma que tienen que ser una raza malvada. Si todo el mundo puede ser todo lo racista que quiera con los mexicanos, yo también puedo ser alegremente prejuiciosa con todo mundo.
Y no confío en el café chino.
Tiene cierto encanto, no lo dudo, digo... no es asqueroso y después de consumir alegremente café del oxxo o nescafé directito de la máquina de un local en el metro cuatro caminos, no tendría por qué ponerme exquisita, pero no puedo evitar sentirme rara en la mañana.
Me lo acabaré, por supuesto, mi hermana me compró el saquito porque se veía muy coqueto, y gracias a que viene en grano tuve la excusa que estaba esperando para correr a conseguirme un molinito. Me siento especial moliendo mi propio café, ya nada más me falta vivir en una cabañita junto al mar, en compañía de un montón de perros que le hagan fiesta a toda mi locura.
¿Quieren amar a alguien? ¡Adopten!
Lo siento, es que ayer vi personas de albergue y me dejaron entusiasmada. Había un perrito valiente en silla de ruedas viéndose de lo más feliz. Supongo que el entusiasmo por el universo de posibilidades rústicas sólo se puso peor con el mercado de productores orgánicos de la localidad que había en la misma plaza. ¡A comer granos y milanesas de avena! Xoconostle enchilado... fue glorioso. Pero no se crean, de repente me preocupó andar experimentando tanto entusiasmo orgánico, yo no quiero convertirme en un hippie. ¡No quiero adorar a la madre tierra!
Lo bueno es que mientras fume no me convertiré del todo en una de esas personas ecologistas en contacto con la naturaleza. Todavía estoy a salvo. El problema es que la palabra "orgánico" me pone a pensar en un gran depósito de composta. Encantador, mientras se quede alejado de nosotros.
De cualquier forma yo les estaba hablaba del amor, no de mis problemas con los gusanos. Hay un café que habita en nuestro corazón, es más, si a alguien le dedicaría mis suspiros el famosos días de San Valentín sería a él: Argovia, Argovia, te quiero tanto Argovia. No sé por qué será o cuál es exactamente su encanto. A veces creo que podría ser una ligero tono chocolatoso, pero también podría ser mi imaginación, lo que es cierto es que efectivamente es puro y suavecito, lo dice en el empaque y yo les creo, claro que sí. Tan hermoso es nuestro amor... hasta que un día descubrimos que estaba a punto de acabarse. ¡Pero si traje tres bolsas! Dios mío... ¿dónde lo conseguiré ahora? Tenemos más, también chiapaneco, pero tiene sabores y por lo general lo guardo para el café de Jane. Entonces recordamos el Najá, que también queremos mucho, pero la bolsa es muy pequeña, son sólo 225 gr!!! ¿Qué hacer? Escoger en el super. En eso estábamos cuando nos trajeron un regalo y creímos estar cubiertos por un tiempo... lo malo es que es de Starbucks.
Sobre Starbucks me molesta una cosa a últimas fechas: si pido el americano del día me lo entregan luego luego, y entonces no puedo mentirles diciendo que me llamo "Martitiro", cosa que me decepciona muchísimo. No obstante, en toda nuestra bondad, decidimos darle una oportunidad al saquito de café en grano que nos regalaron. "South of the clouds"... ajá. Supuestamente es 60% Indonesia, 20% Nueva Guinea y 20% de China.
"The new "South of the Clouds" line blends local Yunnan beans with arabica from the Asia-Pacific and Latin America regions. Starbucks hopes to work up a super premium arabica coffee from Yunnan to compliment the primarily foreign-based derivatives it currently sells to its market in China"
Como bien dijo mi padre cuando le consulté si mis sospechas tendrían fundamentos, el puro hecho de haber sido tostado en estados unidos no puede ser buena señal. Como si la mano china no fuera suficientemente mala, digo, no quiero emitir juicios culturales que no me corresponden pero tratándose de café no creo que los asiáticos sean muy prometedores, por ahí leí que era culpa del clima y el suelo y no sé qué más. También podría ser porque los asiáticos son en realidad hijos de Satanás. Digo, es muy claro ¿Por qué los andaría premiando Dios? No tiene sentido.
De cualquier forma me compré un molinito y disfruté mucho la experiencia, es cierto... huele más acá cuando está recién molido, pero no hubo sensación extraña de felicidad inexplicable al tomármelo. Y un rato después de haberme terminado mi taza de perritos (una enoooorme taza rosa con un coqueto perrito que dice "take me home") no sentía el agradable recuerdo acidito del café, no sé bien que sea, que se queda en la lengua y en la parte interior de los cachetes. Se sentía normal, polvoso, como si acabara de respirar nescafé tirado sobre la mesa de la cocina. Nomás era café. ¿Será patriotismo, alguna especie de apego nacionalista? Entonces recordé aquella vez, cuando tenía como 13 o 14 años que Miss Crawford y sus padres fueron a Colombia y nos trajeron un gran saco de café. Ah, es que el papá de Miss Crawford es colombiano, por cierto, igual que su marido... fíjese lo que son las cosas. El punto es que recuerdo con particular emoción ese café, fue un momento especial, y eso que no tomaba mucho en esas eras de la juventud, entonces podemos descartar que sea puro prejuicio de tipo "A huevo, quiero que sea chiapaneco porque fui a sus bonitas fincas y fueron todos muy lindos". ¿Es puro favoritismo arbitrario?
¿Qué es? ¿Será aquello del sol? La mejor explicación hasta el momento es que siendo el café un producto divino, los chinos, asiáticos, y demás amarillos, son incapaces de producirlo con felicidad porque son crueles y comen cachorritos. ¡COMEN CACHORRITOS! No pueden darme buen café.
A ver, vamos a investigar:
"Coffee has been grown in Yunnan since the late 1800s, but on a relatively small scale. There was a resurgence in the late 1960s, but today’s Chinese coffee revival was orchestrated in the 1980s by the Chinese government, the United Nations, and at least one large multinational roaster. Very high import tariffs combined with millions of potential new coffee consuming customers has prompted roasters to source coffee from within the country."
¡CONSPIRACIÓN!
"All the photographs I have seen of coffee growing in China has been sun coffee. [...] Organic coffee production in China is virtually unknown. China seriously over-uses fertilizers, with coffee being one recipient. A recent paper looking at different fertilization regimes for coffee in Yunnan province concluded that “higher than routinely applied levels of fertilization are required to optimize coffee plants photosynthetic acclimation and growth” — and photosynthetic acclimation, the paper explains, means the ability to withstand full sun.
High fertilizer inputs are not the only problem. While I was able to find no data relating specifically to coffee, China is the world’s largest user and producer (and exporter) of pesticides, used once again to increase yield, at a huge cost to the environment and human health."
¡Y POR ESO COMEN PERRITOS! (no sé si ya lo había mencionado) ¿Con quienes estamos tratando? Está bien, el café este no es horrendo, es más, en otras circunstancias supongo que hasta me haría feliz, digo... no es como el de McDonalds. Creo que ese es el único café que de veras me espantó... ah, y el de la estación de autobuses. Lo que me molesta es el detalle del sol y los pesticidas. No quiero hacer sentir mal a los chinos... peeeero son diabólicos y no confío en ellos. No puedo evitar imaginarme a miles de flaquitos chinos inocentes recolectando café con sufrimiento y hambre como si de una maquiladora al aire libre se tratara. Entonces empezaría la música trágica al mismo tiempo que un trabajador que ve caer a su anciano padre al lodo, muerto de cansancio, se levanta y reclama al capataz su dignidad, porque "no somos animales". El capataz grita, se baja del caballo, lo muele a latigazos y... ya me dejé llevar. Estábamos en el café.
En el lado contrario, estamos en la ruta del café. Hace calor, el aire está húmedo y las alegres familias regresan de la recolección a comer a la finca. Los niños ríen, las mujeres reparten la comida y en el fondo, vemos a una coqueta joven que se sonroja al acercarse a "Mengano", que le promete que un día se irán lejos a tener un terrenito para ver crecer a sus chamacos. ¿Ya mencioné que brilla el sol?
Tan cuidadosos que son nuestros amigos chiapanecos para vigilar la sombra en los cafetales y los otros cabrones tratan a sus plantas como si fueran luchadores en esteroides.
Tienen que amar a sus cafetales, como Gaviota y Sebastián en Café con aroma de mujer. Me habían dicho cuál era la diferencia en el sabor del café colombiano pero ya se me olvidó. Lo único que puedo hacer es conseguir un poco y averiguarlo.
Lo que me recuerda, yo no puedo saber cómo diablos separaron los granos esos chinos mercenarios... ¿puedo confiar en que siguieron un proceso artesanal y seguro , con su pila de agua y todo el teatro? Por supuesto que no, no puede dedicarle el amor necesario a la tarea, enespecial si los chinos están muy ocupados alimentándose de cachorritos!
¿Ya vieron? Tienen todo en contra, que dejen al café en paz!
Me acabaré su café señor Starbucks, pero no voy a amarlo y ciertamente no le enviaré saludos a su madre, usted no merece esa atención.
Ya empecé a imitar a Lady Catherine de Bourgh, esto es grave.
Ya empecé a imitar a Lady Catherine de Bourgh, esto es grave.
Hay un capítulo de SouthPark el cual dice que los chinos no tienen alma por lo cual no van al cielo. Ciertamente es gracioso pero uno se pone a pensar y a lo mejor eh.
ResponderEliminarLo sabia! No lo dudo, es más, ahora que lo pienso, eso es justamente lo que no tiene el café: ALMA!! Otra razón más para evitar el infierno, pasar la eternidad rodeado de personas comedoras de cachorros (qué angustia).
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