Ayer tuve un sueño espantoso. Una pesadilla supongo, aunque en realidad no había ningún tipo de culto satánico buscando sacrificarme, fue algo peor. Soñé que me estaba probando un vestido de novia, una cosa de lo más rara porque no era un vestido de novia sino un traje de dos piezas del tipo II guerra mundial (estaba bonito, eso sí). Tenía un sombrerito azul y aunque amaba mi vestido estaba muy preocupada. ¿Por qué me tenía que ir a Argentina? (?) ¿De veras tenía que hacerlo? Y mi mamá decía que sí, el problema es que le había dicho a sus amigas que me iba a casar y ni modo que la desmintiera. Me tenía que ir.
Eso fue todo, pero desperté de mal humor, incómoda y particularmente huraña. Creo que la pesadilla fue resultado del episodio de ayer. Después del fracaso de "platicar y ser amigos" con el retoño de la señora Alma, parece que mi mamá había cifrado todas sus nuevas esperanzas en el nuevo inquilino de mi abuela. Debí suponer que iba en serio, hace unos días lo amaba, vaya, mi abuela hasta lo dejó usar la cochera... ¿de veras? ¿no nos dejó instalar a Sibila en su jardín porque lo destruye y a un desconocido lo dejar hacer lo que se le hincha la gana? ¿Por qué? Ah... claro, soltero de 35 años. Con razón andaban tan cooperativas esas señoras, treinta años de llevarse como Sherlock Holmes y el profesor Moriarti, Horatio Caine y todos los narcotraficantes de Miami, o cualquier otro luchador contra el crimen y sus némesis que usted prefiera, y de pronto estaban tan sincronizadas... debí sospecharlo! Supe qué tan en serio conspiraban apenas ayer, cuando mi madre llegó enojadísima porque el pobre infeliz tiene novia. Estaba muy decepcionada, y la escuchaba quejarse en la escalera: " Es que no puede ser, cada vez que le echo el ojo a uno se me va, como el de Acatlan que se casó con la jirafona esa, no es justo", etc., etc. Y las quejas por la decepción siguieron en el teléfono toda la tarde.
Entonces le entró la ansiedad: ¿Ni siquiera tomó el nombre completo? ¿A la viejita argentina y a la francesa las hicieron firmar contrato, dejar no sé qué papeles de identificación y de este ni el nombre completo tenían? "Tu papá me va a linchar", que no lo hizo, (aunque mi madre ya había tenido la cautela de echarle toda la culpa a mi abuela, total, es su casa) nada más se quedó tan sorprendido como todos ante esa inesperada tregua entre las dos señoras.
Yo me ocupaba alegremente de mis lentejuelas y listones, pensando que Miss Crawford tenía razón y que si dejaba de sentirme ofendida podía volverse una cosa divertidísima. Y estaba muy divertida, hasta que me atacó el sueño infernal.
No quiero soñar más, por eso ya mejor ni siquiera intentaré dormir. Eso es, me quedaré despierta y planearé proyectos.
Tengo un mueble que dejé medio maltratado cuando le cambié las manijas... ahora sólo necesito cera, pintura y una lija para mantenerme felizmente ocupada hasta el lunes, entonces huiré, no sé a dónde, hasta en el archivo quieren casarme. ¿No hay un santuario para solteras en peligro de extinción? ¡Tienen que salvarnos!
Porque yo, no me quiero casar... quiero tocar la guitarra todo el día y que la gente se enamore de mi voz. Bueno, no, porque canto muy feo y jamás le he entendido un carajo al asunto musical pero ya me entendió usted la idea. ¡Es que no me quiero casar! Era divertido decir que quería casarme, tener hijitos y que me mantuvieran cuando era un absurdo, entre los 15 y los 20 años, pero ya estando en la edad y viendo tan cerquita a una embarazada de 7 meses con marido ausente se ve mucho más horrible la cosa. Yo no quiero dejar una vida buena y sencilla en la que me consecuentan sin tener que hacer nada por ello para ir a ser la criada de nadie. No sé cocinar, ni lavar, ni planchar, yo no estudié "adiministración de instituciones en el ESDAI", no me gusta socializar y no quiero rendirle cuentas de mis gastos a un marido.
¡Es que no me quiero casar!
Dios bendito, cada día me quedo un poquito más atrapada en una película de Pedro Infante. ¡Por favor Señor, no dejes que me secuestre la abuelita ruda de un charro!
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