Es que me ha pateado un feto y fue la cosa más extraña del mundo. Tengo que contarles algo que tal vez les parecerá sorprendente, ahí va: no me gusta tocar a la gente. No, por lo general prefiero no tocar a la gente y odio que la gente me toque a mí. La gente se abraza y se da palmaditas o se toma del brazo, pero a mí me cuesta trabajo. Por lo general prefiero no hacerlo, y si puedo evitar el saludo acostumbrado "de beso", es mucho mejor, aun si sólo se trata de un leve contacto con la mejilla de alguien, como en el archivo. No me agrada.
Tal vez sea por esa falta de costumbre que es bastante raro tocar la panza de Miss Crawford, pero supongo que hay veces en que uno no le puede informar a las personas que tenemos problemas de fluidez para traspasar el espacio vital de las personas, por mínimo que sea. ¿Ven por qué entiendo al Sr. Lars, el de Lars y una chica de verdad?
De todos modos me da curiosidad, es como un hornito en patas. Hoy que decía que estaba pateando la verdad es que yo creí que sólo sería un pequeño movimiento sutil, como del anuncio de Alien, como siempre... hasta que me pateó. Fue la cosa más extraña del mundo, de repente, de la paz acuática salió una especie de latido muy fuerte. Fue como un latido, fue extraño... un patadón. Fue perturbador y me reí como media hora del susto que me pegó el incidente.
Las convivencias de dos horas, no termino de entenderlas. Supongo que es un asunto de confianza. ¿Cómo saber cuando la gente dice una cosa y está pensando otra? No se puede, igual que me aterra que un día mi teléfono se marque solito y alguien escuche las cosas que digo. ¿A mí qué me importan los pleitos y la vida de los demás? Seguir el patrón, así es como funcionamos y tratar de hacer otra cosa no tiene caso. ¿Para que negar la cruz de la parroquia? La sinceridad en las relaciones humanas es imposible. ¿Cómo debería sentirme? Ya no sé nada sobre nada.
Ah... qué confuso es todo en la vida. ¿Por qué será que me siento viviendo en alguna especie de escenario artificial? Como una de esas lagartijas que sospechan que su tronquito es de plástico pero no pueden estar muy seguras.
En cuanto me empiece a caer comida del techo sabré que efectivamente soy una mascota y que he vivido siempre engañada. Tal vez soy una lagartija. Una lagartija bordadora.
Me alegra leer que no soy el único ser en el mundo al que no le gusta el contacto físico con el resto de las personas, deben de entender que si existe ese espacio personal es por alguna razón, tal vez guardar nuestra integridad?
ResponderEliminarLos bebés son WOW
son aterradores! Es que es muy extraño que se esté convirtiendo en persona, por chiquito que sea, es gracioso/bonito y aterrador. Ay, así es, ojala todavía se usaran las pequeñas reverencias para saludar y despedirse, o saludar con el sombrero o algo así. Y no somos los únicos, hay muchas más personas pero esta sociedad manoseadora nos reprime, deberíamos empezar a llevar playeras o botones que digan "alto, no me gusta que me toquen"
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