1.- El color rojo. (Por todas putas partes)
2.- El comportamiento licencioso en público. Basta, tienen 15 años escuincles, las manos donde pueda verlas y se me van directito a sus casas... chiflando y aplaudiendo todo el camino, no se hagan.
3.- Los peluches.
a) Querida señorita que festeja el día con emoción: Si eres lo suficientemente grande como para tener un güey que te de regalos con la esperanza de meterse en tus pantalones, eres suficientemente grande como para desprenderte de los juguetes de una buena vez. ¡Y por el amor de Dios no hables como bebé!
b) Molestar al pobre peluche no es bonito, no es simpático y no es agradable, tu novio no está mágicamente representado en el monito de felpa, y si lo está, preocúpate, estás saliendo con un tarado. ¡DEJA AL OSO EN PAZ! Para ilustrar mi oposición a que mujeres adultas conserven muñecos de peluche favor de ver un capítulo cualquiera de Teresa. Cada osito simboliza a los dos desgraciados que se toparon con ella en la vida, los manipula, los mueve y les pega como si le hablara a ellos, se ve malévolo y pueril.
Y miren que lo dice una persona que colecciona Barbies y lleva su pollito de juguete a todas partes para sacarle fotos y publicarlas.
4.- Los intercambios. ¿Cuántos intercambios humillantes y/o ventajosos no tuvieron que soportar durante la escuela? Ese momento de incomodidad en el que no te trajeron nada, o llegan a tu mesa para entregarte un chocolate o una tarjeta con cara de extrañeza y malestar. Eso si no había forma de negarse, que si la había, esos eventos siempre terminaban en que las viejas raras de allá atrás dijeron que no quieren participar, y de repente todo el salón se voltea a ver quién es la/las que no quieren participar en el intercambio y preguntan varias veces ¿qué, por qué? como si de veras les importara un carajo antes de encogerse (j? qué putas?) de hombros y regresar a organizar sus mamadas. Ya sin contar con los "convivios", una cosa horrenda que siempre organizaba algún imbécil y que te sacaba una lanota para comprar no sé qué madres que uno ni se quería comer. No importa cuánto me queje de la monotonía, nunca, nunca será tan mala como ir al colegio. Jamás.
5.- La programación especial. No, nadie quiere la misma comedia romántica de Jennifer Aniston una y otra vez en lugar de La ley y el orden. Ah, pero es necesario interrumpir desde que amanece para que uno se atragante con las mismas películas de siempre. ¿Quieren que sea romántica? Ta' bien, consigo mi bote de helado, pero me prometen que le van a echar ganas, porque si descubro que están pasando El diario de Bridget Jones en tres canales distintos otra vez, les juro que estrello el helado de puro coraje.
Seguramente el amor es una cosa muy bonita. Festejen y amen... pero con moderación. Gracias.
Jajajajajajaja estoy completamente de acuerdo con usted, excepto con la parte de las manos en los pantalones (bueno algunos lo hacen)
ResponderEliminarEste post me recuerda ¿Cómo van las pulseras?
Pero el amor!!!! jajaja.
ResponderEliminarFulgencio: Ahhhh, debo confesar algo horrible... nomas tengo una! Pero, en el lado positivo, una ya es algo, y a ver, qué pensaría su señora madre y su señora suegra si les diera exactamente el mismo regalo? no, no, se prestaría a confusión. Yo lo digo por su bien, no es que haya odiado los otros dos experimentos que nunca nos terminaron de convencer. Ya usted dirá a qué dirección se le manda, le pediré a mi mensajero especial también conocido como "Correos de México" que la envíe.
ResponderEliminarMr. Pouz: Eso es lo peor!! A ver, dígame, cómo se insulta a un día con tan noble causa? Y claro, la gente enamorada está en un estado muy similar a las drogas, entonces no se dan cuenta de sus actos, lo que hace todavía más difícil que uno, como persona que no está bajo la influencia de las endorfinas, intente hacerlos entrar en razón. La gente enamorada... flota, en una mezcla aterradora de tafil y chocolate. Y aunque intentáramos golpearlos un poco, como están enamorados no les va doler!
Ahí dice que de eso se trata! Lo bueno que es sólo una vez al año XD
ResponderEliminarGracias a Dios!!
ResponderEliminarPero...pero el helado no tiene la culpa!
ResponderEliminarAy, tiene usted razón, qué ha hecho el pobre aparte de ser un buen amigo y darnos consuelo y compañía cuando más lo necesitamos? lo dejaremos ser el pobre.
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