miércoles, 22 de septiembre de 2010

Resulta que era una maldición que podía romperse fácilmente y nadie le dijo nada

Creo que no me veo muy bien. Por lo general los comentarios de las madre no cuentan, recordemos que por alguna razón siempre amanecen con una opinión nueva destinada a desmentir completamente las anteriores, aún si son recientes,  y al mismo tiempo preparar el terreno para fabricar más contradicciones que se les puedan ocurrir en un futuro cercano.
Está bien, hoy decidí no levantarme, empujé un poco a Rito para que me hiciera lugar, subí las cobijas hasta la barbilla y me dediqué a ver capítulos de CSI, NCIS, Project Runway y Detectives Médicos hasta que pensé que necesitaba moverme, al menos para poner a funcionar mi restaurante. 
Eso pasó en la mañana, mi mamá dijo que parecía enferma y necesitaba salir a dar una vuelta, entonces me pregunté ¿será cierto? No estoy enferma, es más, me mareo menos en las mañanas, y creo que hasta duermo un poco mejor, digo, sueño cosas. También puede ser que la muerte de aquel gris y aplastado corazón  con el que solía funcionar se me empiece a notar en la cara. ¿Acaso la falta de fe esperanza y caridad, que nos ha reducido a este estado de semi-vida, ya  se me nota tanto? Rito dijo que no, yo le creí y lo dejamos ir.

Yo no me veo tan mal, en todo caso admito que ya tengo el pelo ridículamente largo, lo cortaré, lo juro, pero aparte de eso lo único nuevo que he notado es que ahora traigo unas sombras extrañas bajo los ojos que no terminan de ser ojeras ni bolsas ni nada tan drástico, he pensado que podría ser algún asunto de coloración, y que la prohibición de usar protector solar podría estar involucrada, pero quién sabe. A lo mejor ya envejecí y eso es todo, pero la pequeña sensación de intranquilidad que nos pegó  no fue por mi madre, tuvo su origen en el mismo lugar que muchos otros momentos desagradables de nuestras vidas, fue culpa del bibliotecario del mal, permítanme contarles:

Todo empezó el lunes, más que trabajar realmente, lo que quería era salir a alguna parte, la que fuera, en especial después de un puente tan muerto, y por eso me fui al centro, necesitaba pensar que al menos había hecho algo con el día. Desafortunadamente lo que me encargó la Mrs. Boss me tomó como quince minutos, y tuve que inventar algo más para entretenerme. Fui responsable y me puse a sacar cosas para la tesis que jamás haré, hasta que me interrumpió el simulacro, por supuesto, mientras platicaba tranquilamente con Ana, la señora que yo supongo que si todavía está en el mantenimiento del museo ha de seguir sin verle futuro a su plaza en las guarderías que anda buscando desde hace años (pero ya no quise poner el dedo en la herida y preguntarle),  y ni modo, tuve que dejar mis cosas y bajar.  
Fue bueno, me sentí un poco parte del grupo otra vez y con ese ánimo emprendí el camino de regreso tan pronto se acabó el asunto. Dos minutos, por cierto, creo que mejoró el tiempo desde el año pasado, será que casi no había gente.

Todo iba bien, hasta pensé que ya no iba a ver al bibliotecario del mal, una cosa de lo más agradable, ¿tendría tan buena suerte? NO! Aunque para ser justos no tengo gran cosa de que quejarme, esta vez no tenía discursos innecesarios ni grandes opiniones sobre mí, mi vida y que debo o no hacer con ella, nada más llegó a preguntar: "¿has estado enferma?" 

¿QUÉ? 

Sí, muy serio me observaba y decía que parece que he estado enferma, ¿he perdido peso, estoy bien? Le dije que tal vez me faltaba sol o algo así ya ni me acuerdo. De cualquier forma, y con eso de que a mi papá le ha dado por preguntar qué comí cuando llega en la noche, pensé que debo hacer algo. Tomaré leche y nueces... no sé qué más. 
¿Cómo putas le hace la gente para ser saludable? Claro que no me interesa ser saludable, de hecho, me parece muy extraño verme enferma cuando tengo un poco más de energía que antes, no lo entiendo, yo solía sentirme peor, no sé por qué hasta ahora se me nota.
¿Es porque se me murió el alma? 

Hay mucha gente muerta que se ve bien, ahorita no se me ocurre ninguna, pero en algún momento me acordaré de alguien. Tiene que haber alguien, aparte del cadáver de Evita Perón, Lenin, o alguna variedad de muerto viviente. ¿Quién opina como yo que Marlene Dietrich en realidad se convirtió en vampiro?
Lo que me recuerda, convertir al señor Darcy en vampiro resultó en las 292 páginas más arbitrarias que he leído en mi vida, y eso que por lo general es bien divertido  leer mamadas. ¿Qué diablos fue eso?

2 comentarios:

  1. Esa es una cosa extraña, a mi también me ha pasado. Resulta que cuando estoy muerta me veo bien y cuando me siento bien, me veo mas muerta...no entiendo! Estar muerta siempre no me agrada...es que me da mucho sueño. Y uno, bueno, tiene que hacer cosas.

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  2. Sí, eso es lo malo, funcionar y cumplir y todo eso que se ve complicado, es que es complicado. Ojala el sueño atacara en la noche, eso estaría padrísimo.

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