Yo no sé mucho del asunto, no tengo hermanos, y realmente creo que nunca he tenido un amigo que me cuente la realidad de la vida y no que intente venderme alguna estrategia malévola muy chafa y también muy vista, lo más que sé del funcionamiento de la mente masculina viene de un blog , de mi papá a veces, y del hermano de Jane. Fue él quien sabiamente dijo "ningún hombre quiere una amistad", "después de Tlalpan se acaba el mundo" y "un hombre limpio es como una mujer sucia", grandes máximas que ahora creo que son verdad. El punto es que la noche del viernes desapareció misteriosamente, y justamente Jane y yo pensábamos que puede salirse con la suya por ser hombre, quiero ver que ella no llegara a dormir, se cae el cielo. El sábado, como a las tres habló, y como Jane traía su coche temimos que hablara para regañarla por habérselo llevado, pero no, parece que agarró un pleito muy feo la noche anterior, a causa de unas "señoritas" de esas que aprecian poco el uso de ropa cuando de bailar y sacar propinas se trata. También pudo haber habido cierta molestia porque alguien salpicó con whisky a alguien, pero no tenemos todos los hechos. Lo cierto, es que quedó como santo Cristo, tanto que no quería que lo vieran sus papás y le dieron incapacidad en el trabajo.
Se dice que lo agarraron entre quince, empezando con el cadenero, y con esa versión como punto de partida yo calculo que debieron haber sido máximo unos cinco sujetos, ya contando al cadenero, y con la descripción de los daños, bien podría haber sido así. De cualquier forma parece que está orgulloso, y de ahí nos preguntamos de dónde vendrá. ¿Será la satisfacción de aguantarse y no haber huido? Parece que ya tenía ciertas ganas de pelearse desde hacía un tiempo, cosa que no comprendo, yo me habría escapado. La Srta. Jane Bennet opina que de haber nacido hombre, sería igual que su hermano y yo creo que tiene razón, después de todo es bastante valiente cuando de agresiones se trata, como el mismo sábado que un gran trailer que intentó asesinarnos le gritó "veja pendeja", Jane contestó de un grito y a todo pulmón "pendejo tú", cosa que es todavía más especial porque a diferencia de mí ella no acostumbra hablar como marinero. El trailero la oyó, por supuesto, y me aterrorizó pensar que nos alcanzara y se bajara, pero no pasó... qué bueno, porque yo sí soy cobarde, le temo a las confrontaciones y si se ponen violentas, peor. Por eso, si hubiéramos nacido hombres, y nos encontráramos en una situación como la del hermano, lo más probable es que ella sería la que respondería a los insultos, mientras que yo deslizo un billete en la mano del cadenero para que detenga a los extraños enemigos en lo que nos echamos a correr. Si fuera hombre, sería exactamente igual de cobarde, no habría diferencia.
No sabría pelear, lo cual sería una gran vergüenza para mi señor padre, a quien le dieron un consejo muy sabio cuando era un niño flaquito que no se podía defender bien, el portero le dijo: "No importa cómo los tumbes, pero cuando estén en el piso, no dejes que se levanten", parece que de ahí en adelante le funcionó, pero si yo tuviera que seguirlo, probablemente utilizaría alguna sucia artimaña para mandarlos al piso en lugar de usar un limpio y justo puñetazo de frente, o tal vez me escondería y esperaría a que pasara el peligro, mi pellejo es importante.
De todas formas, ver una pelea (que no participar en ella, no me gusta que la gente me toque, mucho menos me atrae la idea de que me peguen) ha de ser interesante. Hasta le fecha sigo sin ver una buena, con puños, que de veras tenga golpes, nada más me ha tocado ver un par de empujones o meras tentativas, nada de verdad. O tal vez no, la violencia me espanta, hasta que me hablen feo me altera. Hoy la Thatcher me gritó un poco porque me le perdí cuando la acompañaba a buscar gabardinas, y tan pronto me mentó la madre por portarme como niña de cinco años estallé en llanto, digo, para confirmar su aseveración, lo cual fue estúpido porque ahora me duelen los ojos. Es que me gritó, ahí a la mitad del pasillo de Palacio de Hierro.
Por eso no soy hombre, si lo fuera sufriría mucho porque no podría pelear, y tampoco podría usar vestidos coloridos y bolsos de flores... digo, podría hacerlo, pero sería raro. Tal vez "especial", pero también raro.
Es que la cuestión de la violencia no es algo muy grato es sacar los instintos más primitivos y animales de la especie, carajo!! por algo somos humanos y no deberíamos de pelearnos! pero bueno no todos entienden y se sienten o creen animales… aunque es muy divertido ver pelear a la gente ja!
ResponderEliminarQue está bien, digo, qué mejor que saber defenderse de borrachos y cadeneros afuera de un antro de dudosa reputación, supongo que ha de ser liberador y que se saquen los instintos y esas cosas, pero si yo me viera en una situación así, correría, aunque si suena muy divertido pa’ ver, digo, si los primeros empujones son buenos ya después cuando hay golpes de a de veras ha de ser una experiencia diferente, supongo, pero la gente ya no se pelea en público, es muy terrible.
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