sábado, 18 de septiembre de 2010

Sal al gusto

Son las 2:31 de la mañana y sigo sin dormir. Me levanté a la misma hora de siempre pero no puedo dormir, me pone muy ansiosa que mi hermana haya decidido quedarse despierta toda la noche, igual que yo, es como si ahora estuviera alerta todo el tiempo, hasta en la noche, que era mi tiempo libre. No me hace nada, no es eso, de hecho, me habla mucho rato en el día y luego anda por la casa callada o está ocupada con la blackberry hablando con sólo Dios sabe quién, el problema es que está  en todas partes, no sé si tendrá que ver con que tiene los pies pesados (¿eso existe?) y el ruido me angustia mucho, es como si todo fuera más estruendoso, el sonido de los ganchos, del closet que se abre y se cierra, cuando se aclara la garganta,  mi mamá es silenciosa, mi papá también pero a ella la escucho, en todas partes, alto y claro, será que ya no estoy acostumbrada. Y tiene la luz prendida y la tele muy fuerte, me angustia.
Por lo general, en cuanto mis papás anunciaban que se iban a dormir, las mínimas cortesías  que siempre he implementado son bajarle el volumen a la tele, apagar la luz y cerrar la puerta, ella no lo hace y no lo entiendo. Yo sigo haciéndolo, es la costumbre, pero me angustia mucho dormir y que alguien más esté despierto, no me gusta estar inconsciente mientras algo más podría estar pasando. Si intento cerrar los ojos y "contar", "imaginarme en la playa", "pensar en el sonido del mar", "contar borreguitos", etc. etc., de repente brinco sobresaltada porque algo en su cuarto se cayó. ¿Qué fue ese ruido?
Es como despertar al sonido de la voz de mis papás y descubrir que se quejan de algo que hice yo o que hizo Rito. ¡Tengo que estar despierta para defendernos! Por cierto, creo que sí limpié bien la cocina, nadie notara que el pequeño Rito a veces no puede contenerse. 
El punto es que no puedo dormir, el ruido, cualquier ruido me despierta.  Ya se fue a acostar, me pregunto si durará mucho tiempo. Es que, mi hermana puede ser muy cariñosa, muy cálida y hasta comprensiva... pero no todo el tiempo, tiene que venir en dosis mínimas, de lo contrario empiezo a perderme trágicamente en una espiral de coprotagonismo, claro, porque todo se trata de mí. En algún punto ya no sé si estoy diciendo algo porque de repente descubro que llevo un tiempo sin escuchar pero que de alguna forma no importó porque me las arregle para alimentar el intercambio con monosílabos. Ella no se da cuenta que lleva un tiempo hablando y que ya no escucha lo que yo le digo, si es que le digo algo. La otra vez, durante un paseo decidí limitarme a responder con un "si", "no", o una sonrisa, como única contribución a la conversación,  casi al final me preguntó algo y como ya estaba ida tuve que pedirle que me lo repitiera, al parecer sí se dio cuenta de que no estaba hablando pero decidió que no era un inconveniente. 

¿Por qué la gente habla tanto? Hablan y hablan y hablan y hablan de un montón de cosas que yo no tengo idea de qué es. Yo veo hacia el vacío, y como y espero la oportunidad para huir.
Mi papá y mi hermana hablan todo el tiempo (TODO) de política. Yo no sé un carajo de política y por lo general me quedo ahí, escuchando y me asombra el rebotar de nombres que sale disparado de un lado a otro. Por lo general está bien, yo me voy tranquilamente, pero ahora que le dieron baje gachamente al coche de mi papá, pues la Thatcher se vio obligada a ceder y se quedó sin transporte... bueno, transporte propio, porque a mi me toca ser chofer. Hoy iba al super a comprar tofu y vinagreta pero como ella también tenía que ir salimos con miles de bolsas llenas de quién sabe qué madres y sin mi vinagreta porque insistió en que comprara el aderezo ya hecho, obviamente.

Compré el tofu, eso sí, pero al final descubrí que había uno congelado en el refri y eché a perder el otro paquete porque esa madre tiene que ser la cosa más infernal que existe a la hora de cocinar. ¿Y ahora marino qué?
No sé cuánto llevo libre de carne, pero supuse que en algún momento tendría que empezar a explorar esas cosas para no amanecer tan muerta de cansancio como acostumbro, es que, aunque pueda dormir hasta las diez, como hoy, despierto cansada y adolorida, claro, no me imaginé que el tofu se pondría en contra mía de una forma tan fea. Traidor...
¡Se me deshizo! ¿no que extra firme? Mentiras todas, se me desbarató y tuve que improvisar, al final le puse salsa de arándano con chipotle y rellene unos jitomates con eso. No estaba mal, pero supongo que el pedazo de queso gouda que le metí ayudo. De cualquier forma me lo comí, y aunque mi mamá no lo probó le contó todo el simpático episodio a una de sus amigas que seguro me compadeció porque en palabras de  la mujer que me dio el ser "estaba espantoso", cosa que según recuerdo no es una apreciación acertada. ¡No sabía mal! ¡Lo juro!
Pero algún día lo lograremos, por lo pronto dejé otro paquete marinandose, sea lo que sea que signifique eso.

Oh no, sigue despierta, ya escuché. Bueno, apenas son las 2:53, tal vez en unas dos horas se irá a dormir, y entonces tendré unas tres o cuatro horas buenas en lo que se despierta mi mamá y empieza a sonar el timbre porque ya llegó el lavacoches, el policía o el camión de la coca. Necesito coca, yo creo que por ellos sí me levanto. Vamos a esperar.

Ah, pero mis hongos salieron muy buenos, eso sí, es increíble lo que sucede cuando uno pone mantequilla y sazonador de ajo en un sartén.

Dios mío, no entiendo quién necesita reacomodar su closet a las 2: 56 de la mañana, no lo entiendo. ¿Prender una lamparita y ponerse a leer hasta que se cierren los ojos no es una opción? ¿dejar la tele prendida en un capítulo repetido de Las primeras 48 o Casos no resueltos tampoco es una buena opción?

Ya son las 3: 13 de la mañana y de veras no quiero dormir, nunca, nunca más.

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