Nuestro querido Fitzwilliam es un vampiro, o al menos eso nos cuenta Amanda Grange en Mr. Darcy, Vampyre, una secuela de Orgullo y Prejuicio de lo más confusa.
¿Vampiro?
¿En serio? Debo admitirlo, y lo peor es que no me da vergüenza: Yo leo Fanfics. La verdad, quién no quiere imaginarse que Mary Bennet no tuvo un final miserable y que eventualmente se casó con un Lord lo suficientemente traumado como para quererla tal como es, lo mismo con Kitty. También queremos saber que Anne Elliot y el capitán Wentwortth vivieron felices para siempre o que Margaret Dashwood terminó fugándose con un marino y se fue a la India. No tengo nada en contra de las secuelas, de todo hay, y a veces aparecen cosas muy divertidas como un capítulo muy especial de Jeopardy donde concursan el capitán Wentworth, el coronel Fitzwilliam y el pobrecillo Benwick, interviene Lady Catherine, y al final, hasta el coronel Brandon y Sir John Middleton hacen su aparición.
¿No podía haber gran daño en que hicieran al Sr. Darcy un vampiro, o sí? Sí, puede haberlo y ahora nos queda muy claro que esta secuela tiene muchos, muchos, problemas de personalidad. Creo que más que otra cosa se trata de un préstamo de nombres y varias escenas claves, que más que en el libro, aparecen en las películas como referencias clave. Darcy es rico, claro, pero desde el principio se nota una garrafal diferencia en la falta de caracter. Lizzy no habla como Lizzy, Jane tampoco habla como Jane, y definitivamente ninguno de los personajes suelta jamás una frase ingeniosa que nos recuerde "claro, esto es Jane Austen". Darcy es una sombra del caballero que conocemos, y eso que aquí tiene superpoderes, digo, es un vampiro, aunque en realidad nunca nos quedan claras las características de su vampirismo, y yo supongo que de ahí viene la sensación de que en realidad, Darcy pasa el libro con problemas emocionales, no alimenticios.
Se trata de un pastel de Jane, pero trae un montón de ingredientes metidos que no terminaron de integrarse. Básicamente es como haberle construido una secuela a los personajes de Orgullo y Prejuicio tomando prestadas las narraciones más famosas al respecto, comenzando por Drácula, el cuentito The Vampyre (1819), y en un giro interesante: Twilight!
Darcy y Eizabeth son felices, la mañana de su boda parece que cantan los pajaritos y la belleza del sol resplandece por todos lados. Darcy camina tranquilamente en la luz, como todo vampiro previo al Nosferatu de Murnau (1922) que se respete, pero una vez finalizada la fiesta, cambia. Darcy agarra actitud de héroe trágico, se lleva a Lizzy a Europa, y ya de ahí nos pasamos unas cien páginas entre París, las fiestas de las personas elegantes y el castillo sombrío de un tío de Darcy, que en un toque de coquetería se llama Polidori, como John William, el autor del cuentito, pero éste no se trata del único detalle que nos remite al progenitor del vampiro guapo y romántico que se puede robar a tu hermana, el mismo título conserva el "Vampyre" y la actitud de sufrimiento que agarra el señor Darcy bien nos puede recordar al muchacho trágico del cuento, Aubrey, aunque no a Lord Ruthven.
Como vampiro, no nos queda muy claro si Darcy sufría o no, y a lo largo de la trama, justo cuando ya se empieza a cansar uno de escuchar la misma descripción de los muchos vestidos y muchos doraditos de la moda que observa Elizabeth entre que extraña su casa, no sabe por qué el Señor Darcy no quiere dormir con ella y platica con un montón de desconocidos sobre Napoleon, nos agarran por sorpresa con un episodio donde Darcy y Elizabeth son atacados sin motivos evidentes y huyen de golpe y madrazo. El tío Conde de Darcy realmente no cumple una función, su castillo tampoco, y el gran villano al que se enfrentan en Venecia al final da un susto muy cortito y nos olvidamos de él. Parece que tanto drama tenía que ver con que el famoso vampiro antiguo (al que nunca le tenemos mucho miedo realmente) lo único que quiere es tumbarle la novia a Darcy un ratito, con la excusa de tener prerrogativas sobre las primicias nupciales de toda su familia, supongo que se refiere a la vampírica, lo cual me parece una aspiración muy poco realista, en especial con un escenario tan poblado como el que nos presentan en el libro, hay vampiros por todas partes y todos son amigos de Darcy, esas son muchas novias a lo largo de los miles de años que se supone que tiene el vampiro ancestral aquel!
Y total que Lizzy sufre, y al más puro estilo del Jonathan Harker de nuestro corazón, escribe cartas que obviamente jamás le llegan a Jane. Y de repente hasta decide abandonar a Darcy... yo me digo: "qué Sra. tan escandalosa".
La Sra. Darcy de esta secuela carece de la propiedad de nuestra Lizzy, le falta mucho ingenio y es bastante crédula y desfachatada en cuanto a ponerse a contarle sus desgracias maritales a un príncipe italiano que apenas conoce se refiere, pero el colmo es hacerle caso cuando le dice que abandone a su marido, casi la corre de su villa y obviamente la manda a una trampa. La Elizabeth Bennet que conocemos efectivamente cae redondita por un chisme alguna vez, pero no la vemos haciendo semejantes desfiguros. Darcy la salva, el gran villano desaparece sin haber hecho nada grave y ya seguros en uno de los numerosos refugios de caza que tiene Darcy, la población que lo ama como héroe-benefactor le sale con una sorpresita: Dicen que hay remedio para su maldición pero como lo veían tan tranquilo no creyeron que fuera necesario informárselo en los 150 años de vida que se carga.
La Sra. Darcy de esta secuela carece de la propiedad de nuestra Lizzy, le falta mucho ingenio y es bastante crédula y desfachatada en cuanto a ponerse a contarle sus desgracias maritales a un príncipe italiano que apenas conoce se refiere, pero el colmo es hacerle caso cuando le dice que abandone a su marido, casi la corre de su villa y obviamente la manda a una trampa. La Elizabeth Bennet que conocemos efectivamente cae redondita por un chisme alguna vez, pero no la vemos haciendo semejantes desfiguros. Darcy la salva, el gran villano desaparece sin haber hecho nada grave y ya seguros en uno de los numerosos refugios de caza que tiene Darcy, la población que lo ama como héroe-benefactor le sale con una sorpresita: Dicen que hay remedio para su maldición pero como lo veían tan tranquilo no creyeron que fuera necesario informárselo en los 150 años de vida que se carga.
¡Resulta que hay remedio! ¿Cómo? Se supone que Lady Catherine lo convirtió a él y a Georgiana cuando estaban huérfanos y Darcy no sabía cómo salvar a su hermanita enferma de la peste. ¿A poco se cura? que se lo digan a Edward, le va a interesar, porque si hay algo que nos recuerda a los vampiros adolescentes es la desesperación de Elizabeth porque Darcy la trata como jarrito que se le rompe y no la puede tocar.
¿Cómo se rompía la maldición?
Se lo suplico, piense sobre el asunto, algo milagroso, mágico, necesario. Digo, para eso se van de excursión a buscar un recinto peligrosísimo que hasta templo romano tuvo construido ahorita, algo se les ocurrirá...
¡CON EL AMOR DE ELIZABETH!
El amor, claro, cómo olvidarlo, hasta salvó a Harry Potter. Temblores, paredes que se caen, parece que morirán ahogados, pero nada, las heridas en el cuello de Darcy desaparecen y después de correr a sus guías para que los dejen solos, "se vuelven uno", forma elegante de contarnos que por fin consumaron el matrimonio, que empiezo a creer fue más problema a lo largo del libro que aquel detalle en el que el protagonista era un cadáver ambulante que se alimentaba de sangre, pero no humana, igual que los Cullen, este Darcy no-muerto es vegetariano.
No me quejo, pero fue uno de esos libros que se podrían haber ido más rápido de haberse ahorrado muchas descripciones que digan "investigué para mi libro", pero que estorban y que en más de una ocasión me hicieron dejarlo apartadito porque el de la Bruja estaba más bueno. Otros puntos jamás se aclaran, aquí es posible ver algunos vampiros reflejados mientras que a otros no, Darcy sale al sol, pero no puede ver amanecer, vuelve a ver uno y es muy feliz, que a fin de cuentas son características muy propias de los vampiros post-Drácula, aunque el mismo Conde transilvano haya caído muerto con un cuchillo texano encajado en el pecho y no por el sol, que podrá ser un elemento muy bonito y simbólico, pero más adecuado para una película de la Hammer que para un héroe austeniano, igual que el Darcy que come, que sufre y que no, termina confesando que no quería acercársele a Lizzy porque en un principio pensó que mientras no la mordiera no podría convertirla, pero le metieron la duda, ya no supo, y terminamos entendiendo que el vampirismo podría contagiarse como enfermedad venérea, que tiene sentido, digo, los vampiros se reproducen a mordidas, pero tanto pánico de Darcy queda sin fundamento, al menos Edward no quería matarla a madrazos y mordidas, este Darcy anda medio inseguro y medio asustado casi todo el libro y eso, más que convertirlo en un ser inmortal que se alimenta de sangre, es mucho peor. Para eso, mejor que brille, da lo mismo.
Por eso me quedo con los fanfics, son más cortitos, se toman menos en serio y son gratis.
Tal vez, si tenemos mucha suerte, un día de estos alguien descubrirá que Caroline Bingley sería muy feliz con el capital Frederick Tilney. Todos merecen amor, hasta los villanos de Jane Austen.

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