miércoles, 8 de septiembre de 2010

And the beat goes on (canta Cher y también Britney)

Estaba incómoda, sentada en la biblioteca tratando de encontrar lo que fuera sobre un hospital. No sé si era la juventud, las modas que ya no entiendo, o la voz de la escuincla que tenía a un lado. No se supone que vayas a hablar de la vida amorosa de no sé quién fregados a la biblioteca, no tiene sentido. Lo peor es que no se callaba, y los otros tipos que hacían operaciones y se consultaban resultados no mejoraban mi situación. Al final no había casi nada y terminé adolorida de gratis. Me palpitaba el ojo. Creo que estaba fastidiada, no sólo por el ojo, aparte de todo me tuve que pelear un pasillo con una escuincla que no dejaba de cantar en voz alta una canción de veras horrenda. La cantaba, con toda naturalidad y confianza, mientras que yo pensaba "¿esto no podía tener menos luz, verdad?" e intentaba retener mi espacio frente al estante. Es que... cantaba.
Creo que cada día me gusta menos salir a la calle, en especial cuando no había propósito. Al final encontré más cosas desde mi computadora que haciendo el recorrido que terminó por joderme un poco los ojos, que por cierto, ya me están colmando la paciencia. Sospecho que se me cayeron las pestañas, podría ser mi imaginación, pero antes había más, o será que se pegaron con tantas gotas y por eso hay tantos espacios. Al menos creo que hoy no me quedó jabón en el pelo, ya es un avance.

Lo cierto es que una vez que pude conseguir algo de lo que tengo que mandar yo supongo que pronto, aunque la Sra. Boss no me dio ninguna fecha, sólo me mandó a la aventura, me pude sentar a hacer cosas realmente importantes, como leer mis chismes. Un poco de alegría para aderezar las tardes/noches de internet. Y de una de las breves  de nuestro blog superficial favorito (porque sabe que somos feos), no queda una inquietud:

Sobre la adaptación que están haciendo de En el camino: ¿Le dieron el papel de Marylou a Kristen Stewart?  Qué cosa tan extraña, yo no me la había imaginado así. Ya buscando la foto de Luanne Henderson, sigo sin ponerle mucha fe a Bella.  Tal vez la escogieron para insistir en el asunto de la adolescencia, aunque ya no se ve tan chamaca, pero yo qué sé.

No quiero ser malvada, digo, no hay necesidad, pero no sé si han notado que siempre hace los mismos gestos en todos sus papeles, aparte de que parece incapaz de sonreír, es como si todo el tiempo estuviera molesta o confundida con algo. 

Aquí es donde deberíamos apostar. 
No por nada hay crímenes de casting legendarios (¿Keanu Reeves como Jonathan Harker?), pero tratándose de verdaderas tragedias, vamos a acordarnos nada más de Ana Claudia Talancon en Arráncame la vida... ¿en qué estaban pensando? ¿no estaba bonita la película? Lo estaba! hasta que sale la que nos quieren vender como Catalina Ascencio y uno se queda pasmado... ¡Quieren engañarme, esa señora no es! 
Que por cierto, yo leí Arráncame la vida cuando era demasiado joven como para no escandalizarme, pero recordemos que fue en una de esas épocas extrañas en las que algo hay que hacer en los recreos, si le pido un libro a mi mamá me va a dar "Marcelino pan y vino" o algo así de saludable para los niños, y el único recurso es robarse lo que haya en los estantes familiares. Eso fue hace muchos, muchos años, pero supongo que la impresión de la protagonista se debió haber quedado en algún lado (en los traumas que ocasionan los momentos "no debería estar leyendo esto y si alguien entra lo escondo) porque tan pronto vi la película y empezó a hablar Ana Claudia Talancon se notó de madrazo que nos estafaron. ¿Sería la voz? ¿la actuación? ¿la cara? ¿la expresión? 

De cualquier forma podemos esperar lo mejor, Marylou ni es la protagonista, como en el otro caso citado arriba, entonces supongo que no afectaría mucho que salga mal, aunque todos sabemos que la película nunca va a ser el libro, pero nos contentamos con que no le hagan una grosería al  muchacho.  Que a todo esto yo no sé ni por qué opino si lo más probable es que no vaya al cine a verla, si es que noto cuando la pongan, que no creo. 

Ir al cine puede ser molesto, a menos que sea muy temprano entre semana, de lo contrario, se tendrá que lidiar con hordas de gente horrenda que considera divertido aventarse cosas, gritar, opinar en voz alta, manosearse  y sentarse enfrente de uno justo en el momento en el que empezó la película y se cree, ingenuamente, que fue una suerte que  nadie hubiera llegado a tapar la pantalla.

Y ahora no me caerían mal unas palomitas de caramelo, nada más para quitarme el malestar de acordarme de Keanu Reeves.

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