viernes, 24 de septiembre de 2010

Registro público de la propiedad

Es el diablo el que me acosa, Lutero decía que la tristeza es del diablo, debe tener razón. Es que no se me quita, creí que sólo atacaba por las noches, pero no, me levanté a las ocho y ahí estaba.  Tengo que hacer cosas, no puedo seguir sentada llorando cuando ya nada tiene remedio, me tengo que parar, sonarme, bañarme, llevar a mi hermana a no sé dónde y tratar de abrir esas copias y escribir, pero no puedo. ¡Que el diablo me deje en paz! Tengo mi medalla de San Benito, debería estar a salvo. Maldita sea!

"Satán es el espíritu de la tristeza; por eso no puede proporcionar alegría y por eso mismo le desagrada la música. Valiéndose de ella alivió David a Saúl." Charlas de Sobremesa.

¿Música? ¿Cómo va a ayudar? Si escucho otra de Camera Obscura me voy a suicidar, tal vez debería cambiar de género. Puedo pedirle ayuda a los Horóscopos de Durango, a los Primos de Durango o a los Titanes de Durango, cualquiera que sea de Durango.
Unos meses más y todo estará bien. Todo pasa, ¿o era "todo cambia"? No, creo que esa era una canción de Guadalupe Pineda, ya sin contar que es mentira. No me imagino cómo sé esas cosas.

Debería trabajar, ayer me acordé de mis leprosos, tan abandonados ellos, tendría que estar viendo en qué me quedé.  Ah sí, el Hospital fue abandonado en 1862. Todos somos leprosarios vacíos. Algún día nos convertiremos en bodegas y ni fotos habrá.

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