El sur, el lejano mundo del sur, las visitas siempre son raras. Ir a visitar a mi abuela es una especie de peregrinación, aunque en teoría esté a unas pocas calles de la escuela de Jane, no se siente igual. Es como si se tratara de dos caminos completamente distintos, lo mismo con la cineteca, ya de regreso, sobre el puente me puedo asomar y ver que si nos bajaramos, estaríamos ahí, pero repito, no es lo mismo. Será la memoria y las repetición de un humor propio de la infancia. De ahí viene la satisfacción, gané... gané al fin. Mi abuela me quiere y es feliz si la visito, gané, es lo un logro. Ganarse el cariño de alguien siempre es un éxito, y lo mejor es que un día sólo pasó, ya no hubo más críticas ni más vergüenza permanente por no ser lo que debería, una buena niña, educada, que no mueva las cosas de su lugar, ensucie la sala, se despeine y se embarre la ropa de chocolate.
¡Por fin, por fin!
Y no tuve que hacer nada, recuerdo que un día sólo lo dejé de intentar, dije ¿qué puedo hacer? Y lo dejé ir, creo que a veces hasta se me olvida contestar "mande usted Tita", pero ya no importa.
Claro, eso no significa que vaya a verla seguido, la verdad es que el sur si es un mundo lejano, y seamos honestos, hay de nietos a nietos, le puedo caer simpática porque le cuento chistes, pero no soy indispensable. En cambio, Paula la nazi y su hermanita que no odio y por lo tanto no menciono con regularidad son las que viven allá, las hijas de la hija consentida, y como tal son las que se requieren, siempre han estado ahí, a un ladito, yo no. Creo que me encanta, yo llego, jugamos damas chinas, comemos sushi y regreso a mi lejano hogar. Me entero de los chismes, a medias, pero algo es algo... la aprobación es gloriosa y la estoy disfrutando mucho. Será que mi abuela anda en un momento confuso de la vida, se peleó con el padre, la amiga que tenía le intentó dar baje a unos anillos, ya no la dejan hacer nada en la iglesia aparte de ir a llevarle la comunión a los enfermos y le recetaron prozac. Que yo digo que el prozac es como el kinder de los antidepresivos y no creo que lo necesite. Si yo fuera ella disfrutaría las maravillas de tener tan buen arsenal repleto de tafil y quien sabe que otras bondades que no alcancé a ver... No, alto ahí mi querido lector, ya sé que está pensando pero le aseguro que no le robé drogas a mi abuela. Estuve tentada pero no lo hice. Todavía no llegamos a eso.
No sé cuanto dure, por eso no hay que acercarse mucho, ahorita soy una gran nieta, pero ya más de cerca la cosa podría cambiar y no queremos que pase. Recordemos que la aprobación siempre está sometida a ciertas condiciones favorables que, de cambiar, podrían dar por terminado el episodio de buena voluntad, y siendo la hija loca de la hija loca, no tengo buenos cimientos para conservar mi plaza más allá de que todos los demás están peor o de plano viven en otro estado o país.
Que por cierto, mi madrina escribió en la mañana que Carla gran pelo ya llegó, y se me hace la cosa más extraña del mundo, quiere que vaya, que anda desanimada, pero la pregunta es: ¿podré animarla? es la cosa más fácil escribir pequeñas notas que digan "suerte" o mails cuidadosamente construidos con fórmulas reconocidas, pero ya en persona ¿podré? Ay, me da miedo no poder y echar a perder las cosas. Pero ahora sé que mantenerse sutil, centrado, evaluar la situación y esperar por señales o instrucciones para resguardar el bienestar de quien más importa acabó conmigo, además, no me importa tanto equivocarme cuando de ella se trata, ¿que es lo peor que puede pasar?: "Jimena me hizo sentir peor, o que ya no venga, nada más empeora las cosas, parece feliz" o "no le creo que sufra conmigo", me deja de hablar y eso es todo. No me gustaría hacerla sentir peor, pero si lo hago, mi mundo no se acaba. Y no es que no la quiera, pero no vivo pendiente de su bienestar y ahí radica toda la diferencia. Iré, claro que sí. Total, si me equivoco no pasa nada.
¿Qué se dice? ¿se menciona al marido o se hace de cuenta que no existe? ¿se habla del bebé o no? ¿quién me informa de esas medidas protocolarias?
¿Qué se dice? ¿se menciona al marido o se hace de cuenta que no existe? ¿se habla del bebé o no? ¿quién me informa de esas medidas protocolarias?
Y hoy me tomé un cachito de rivotril y espero dormir como si tuviera la conciencia tranquila, que no la tengo, y por eso las noches suelen pasarse en una orgía de remordimiento, llanto y melancolía porque el mundo se movió y yo no sé manejarlo, pero hoy no, hoy estamos a salvo.
Dormiré y olvidaré por un buen rato que nada es igual y que los cambios son permanentes, hay embarazos y bodas, Jane empezará a trabajar de nueve a ocho y entonces no sé que pasará.
En algún momento descansaré, después de haber tenido un buen día, es que fue un buen día, tal vez fueron dos horas y media de tráfico, pero mi mamá repasó su juventud, me contó otra vez de sus novios, incluyendo al primero que tuvo y que me cae rebien, se llamaba Pedro, tenía un boogie, era medio desobligado y según cuenta mi mamá se veía bien en chamarra de cuero, que yo me opongo al uso de la piel de animales inocentes para vestir a la gente, pero eso es lo de menos. Pedro se murió, o al menos eso le contaron. Le dijeron que se había caído de una escalera mientras pintaba su casa, pero hoy nos preguntábamos si sería verdad, es que se lo contó la hermana de la novia que tenía cuando se lo encontró muchos años después de que habían terminado. Se lo encontró en la calle, con mi hermana en brazos y le preguntó si podía ir a su casa, ella le dijo "estoy casada", pero a Pedro no le importó "podían ser amigos", y se llevó a su novia cuando fue a visitarla. La noticia de la muerte llegó poquito después, de ahí que sospechemos de su veracidad.
Después me platicó de mi abuelo, y supongo que esa fue la verdadera parte emocionante del día. De mis tías abuelas monjas, parece que hubo dos, pero a la primera la corrieron del convento por contagiarse de tuberculosis y la segunda acaba de cumplir 65 años al servicio del Señor. No sé cual de las dos habrá sido la que le dijo a mi abuelo que habiendo sido bendecido con tantas hijas le correspondía darle una al Señor, a lo que respondió: "No, él me las dio, que se aguante". Él era mi abuelo.
Me hubiera gustado algo, conservar algo, lo que sea, más allá de una foto que nunca me he podido robar. Siento que tengo derecho, y lo tengo porque mi mamá era su consentida por sensible y tener "ojitos de conejo" siempre, a una de las otras, la que me colgó, nunca le creía, el problema es que tenía cara de mosca muerta y se lo decía a la hora en que había que resolver los pleitos que se armaban entre tanta noña, aspecto en el que le doy completamente la razón, aunque de haber vivido nunca se habrían mudado, mi mamá nunca habría tenido que trabajar joven y jamas habría conocido a mi papá. Ni modo, son los detonadores necesarios de la Historia, que no es que mi existencia le sirva de un carajo a nadie, pero importa, al menos para Rito y para mí. Todo el resto del mundo habría seguido su camino, tal vez Rito también, pero el destino de un perrito que anda sobreviviendo rastudo en la calle, alimentándose gracias al poder de su carisma, no puede ser bueno.
Al final se trata de una generación de gente que no habría llegado a ser si no fuera por un accidente de lo mas estúpido, matarse en la carretera mientras pruebas la camioneta que compraste para meter a tu creciente tropa de hijos no tiene ninguna razón de ser. Pero pasó, las cosas pasan y me pregunto si algún día me darán algo que hubiera sido suyo, aunque sea el traje ensangrentado que regresaron del hospital, tal vez estoy enferma, pero lo quiero, aunque no me den la foto de bodas, o el otro retrato en sepia que ya casi nadie voltea a ver cuando entran al cuarto que fue de mi tía, la que se fue a Canadá, y que ahora guarda un montón de libros sin dueño, colecciones de clásicos todavía en sus envoltorios que ya nadie va a leer. Aceptémoslo... ¿mis primos abriendo un libro? Lo dudo mucho, a menos que tengan dibujitos, sea una conmovedora novela de superación personal, franca pornografía o le indique a Paula la nazi el método más rápido para conseguir un marido que de veras la mantenga y lo haga bien. En algún punto me alejé de las fotos. La parte triste es que en el comedor, en la mesita de los retratos de los nietos, no estoy yo. Están todos, los dos de Monterrey, los dos de Canada, los dos de Querétaro, Paula la nazi y su hermana, la judía inocente... pero no hay ninguno de mi hermana o de mí. Me pregunto si habrá alguna.No quiero que las tengan, pero me parece sintomático el exhibir una ausencia tan obvia.
Algún día, cuando llegue el momento, esperemos que en unos veinte años más, le sacaré los ojos a cualquiera que intente impedirme reclamar la foto de mi abuela, en su vestido verde de quince años, tomada, me parece, en los cuarentas, lo mismo con el retrato formal en sepia de mi abuelo. No me importa cuando se fue, ni me importa qué tantos derechos tenga. Si tengo que gritar, amenazar o robar, lo haré. No va a caer en manos de ningún otro nieto inconciente e ingrato. Lo juro.
Después me platicó de mi abuelo, y supongo que esa fue la verdadera parte emocionante del día. De mis tías abuelas monjas, parece que hubo dos, pero a la primera la corrieron del convento por contagiarse de tuberculosis y la segunda acaba de cumplir 65 años al servicio del Señor. No sé cual de las dos habrá sido la que le dijo a mi abuelo que habiendo sido bendecido con tantas hijas le correspondía darle una al Señor, a lo que respondió: "No, él me las dio, que se aguante". Él era mi abuelo.
Me hubiera gustado algo, conservar algo, lo que sea, más allá de una foto que nunca me he podido robar. Siento que tengo derecho, y lo tengo porque mi mamá era su consentida por sensible y tener "ojitos de conejo" siempre, a una de las otras, la que me colgó, nunca le creía, el problema es que tenía cara de mosca muerta y se lo decía a la hora en que había que resolver los pleitos que se armaban entre tanta noña, aspecto en el que le doy completamente la razón, aunque de haber vivido nunca se habrían mudado, mi mamá nunca habría tenido que trabajar joven y jamas habría conocido a mi papá. Ni modo, son los detonadores necesarios de la Historia, que no es que mi existencia le sirva de un carajo a nadie, pero importa, al menos para Rito y para mí. Todo el resto del mundo habría seguido su camino, tal vez Rito también, pero el destino de un perrito que anda sobreviviendo rastudo en la calle, alimentándose gracias al poder de su carisma, no puede ser bueno.
Al final se trata de una generación de gente que no habría llegado a ser si no fuera por un accidente de lo mas estúpido, matarse en la carretera mientras pruebas la camioneta que compraste para meter a tu creciente tropa de hijos no tiene ninguna razón de ser. Pero pasó, las cosas pasan y me pregunto si algún día me darán algo que hubiera sido suyo, aunque sea el traje ensangrentado que regresaron del hospital, tal vez estoy enferma, pero lo quiero, aunque no me den la foto de bodas, o el otro retrato en sepia que ya casi nadie voltea a ver cuando entran al cuarto que fue de mi tía, la que se fue a Canadá, y que ahora guarda un montón de libros sin dueño, colecciones de clásicos todavía en sus envoltorios que ya nadie va a leer. Aceptémoslo... ¿mis primos abriendo un libro? Lo dudo mucho, a menos que tengan dibujitos, sea una conmovedora novela de superación personal, franca pornografía o le indique a Paula la nazi el método más rápido para conseguir un marido que de veras la mantenga y lo haga bien. En algún punto me alejé de las fotos. La parte triste es que en el comedor, en la mesita de los retratos de los nietos, no estoy yo. Están todos, los dos de Monterrey, los dos de Canada, los dos de Querétaro, Paula la nazi y su hermana, la judía inocente... pero no hay ninguno de mi hermana o de mí. Me pregunto si habrá alguna.No quiero que las tengan, pero me parece sintomático el exhibir una ausencia tan obvia.
Algún día, cuando llegue el momento, esperemos que en unos veinte años más, le sacaré los ojos a cualquiera que intente impedirme reclamar la foto de mi abuela, en su vestido verde de quince años, tomada, me parece, en los cuarentas, lo mismo con el retrato formal en sepia de mi abuelo. No me importa cuando se fue, ni me importa qué tantos derechos tenga. Si tengo que gritar, amenazar o robar, lo haré. No va a caer en manos de ningún otro nieto inconciente e ingrato. Lo juro.
Los recuerdos de hoy, me parece, son una especie de complemento, ya que me pasé la tarde de ayer escuchando a Janis Joplin, los Rolling Stones, Santana, Creedence, Los Doors y Pink Floyd, con mi papá, sentados en a sala. Cada vez que cambiaba la canción mi papá se acordaba de otra cosa, la lucha, la huida, la confusión y muchas novias, como la novia a la que le decían la American Express, es que estaban en un grupo de teatro y su contribución, por motivos de medios, solía ser la cooperación monetaria para hacerse de tortas y cervezas, todo a favor de la educación del obrero, claro. Lo malo es que cada vez que regresaba con las manos vacías explicaba muy consternada que no le habían aceptado la tarjeta de crédito que le había dado su papá, pero no importaba, porque entonces invitaba a comer y les iba mejor.
El teatro, las marchas, novias en la azotea, en Vallejo, en el museo de antropología, igual que caminando al pan, mi mamá y mis tías podían conseguir dos o tres prospectos. Si se les juntaban, una de las hermanas menores salía a distraer a uno mientras la interesada se deshacía del otro.
Mi Tita se reía y yo también. Hasta la fecha es gracioso repasar el día en el que mi papá llevó a mis tías menores de chaperon y las "pinches escuinclas" lo hicieron subirse a la montaña rusa, hasta la fecha no sabe como no lloró.
Si hubiera tenido hermanas más o menos de mi edad, primas tal vez, cadetes que me invitaran a bailar, un greñudo que me llevara a pasear en su coche setentero, tías que me dieran alguna guía básica sobre la vida o que me pellizcaran el cachete en lugar de revisarme de arriba a abajo antes de concluir "que engordé otra vez o que ya me pasé de flaca", habría sido diferente, no sé si algo mejor, pero diferente.
Ni modo, tengo que especular, si hubiera tenido un abuelo, a mi abuelo, el que me correspondía, tal vez no habría sido un factor determinante al momento de evitar que se dieran las condiciones para lograr mi nacimiento, cuando las personas están dispuestas a encontrarse nadie se los puede impedir, también habría tenido una de esas cosas de las que siempre se siente la ausencia, en especial cuando ves que lo tienen los demás, ves lo que quieres en otras personas, y entonces, sólo hasta entonces descubres que te hicieron falta. No, mis padres se habría encontrado, y aún si mi papá no fuera tan directo y tan decidido algo habría pasado para que se encontraran.
Un hombre decidido raramente se detiene ante detalles, recordemos que mi papá no tenía dinero para impresionar a mi mamá, y por eso manipulo a otro que también quería con ella para que le llevara flores y chocolates que después hizo pasar por suyos. Ni modo, el más listo gana.
De una u otra forma habría sido, para bien o para mal, y si mi Tita llegó a hacer de "ese hombre, ese demonio" su yerno preferido, algo habría tenido que pasar para que mi abuelo no se opusiera, y hoy, yo pudiera estar recopilando un montón de vidas azarosamente conectadas desde a comodidad de mi cama con Rito lamiéndose la pata junto a mí.
No, me hubiera gustado que viviera, que viera crecer a mis tías ojetes y defectuosas, que llegara a enterarse de que la última venía en camino, que el único niño que era su orgullo después de tantas viejas creció sano, aunque mamón, y tuvo otros dos escuincles más. Pero no pasó, murió solo, en una carretera y sobre la bolsa que le traía de regalo a mi mamá. Así es la vida, yo conseguí el recorte de periódico, no sé a quien se lo robé, pero lo tengo. Por el momento me conformo.
Mi Tita se reía y yo también. Hasta la fecha es gracioso repasar el día en el que mi papá llevó a mis tías menores de chaperon y las "pinches escuinclas" lo hicieron subirse a la montaña rusa, hasta la fecha no sabe como no lloró.
Si hubiera tenido hermanas más o menos de mi edad, primas tal vez, cadetes que me invitaran a bailar, un greñudo que me llevara a pasear en su coche setentero, tías que me dieran alguna guía básica sobre la vida o que me pellizcaran el cachete en lugar de revisarme de arriba a abajo antes de concluir "que engordé otra vez o que ya me pasé de flaca", habría sido diferente, no sé si algo mejor, pero diferente.
Ni modo, tengo que especular, si hubiera tenido un abuelo, a mi abuelo, el que me correspondía, tal vez no habría sido un factor determinante al momento de evitar que se dieran las condiciones para lograr mi nacimiento, cuando las personas están dispuestas a encontrarse nadie se los puede impedir, también habría tenido una de esas cosas de las que siempre se siente la ausencia, en especial cuando ves que lo tienen los demás, ves lo que quieres en otras personas, y entonces, sólo hasta entonces descubres que te hicieron falta. No, mis padres se habría encontrado, y aún si mi papá no fuera tan directo y tan decidido algo habría pasado para que se encontraran.
Un hombre decidido raramente se detiene ante detalles, recordemos que mi papá no tenía dinero para impresionar a mi mamá, y por eso manipulo a otro que también quería con ella para que le llevara flores y chocolates que después hizo pasar por suyos. Ni modo, el más listo gana.
De una u otra forma habría sido, para bien o para mal, y si mi Tita llegó a hacer de "ese hombre, ese demonio" su yerno preferido, algo habría tenido que pasar para que mi abuelo no se opusiera, y hoy, yo pudiera estar recopilando un montón de vidas azarosamente conectadas desde a comodidad de mi cama con Rito lamiéndose la pata junto a mí.
No, me hubiera gustado que viviera, que viera crecer a mis tías ojetes y defectuosas, que llegara a enterarse de que la última venía en camino, que el único niño que era su orgullo después de tantas viejas creció sano, aunque mamón, y tuvo otros dos escuincles más. Pero no pasó, murió solo, en una carretera y sobre la bolsa que le traía de regalo a mi mamá. Así es la vida, yo conseguí el recorte de periódico, no sé a quien se lo robé, pero lo tengo. Por el momento me conformo.
Ya mañana veré, no sé que escribí hoy, pero esta noche no sufriré por nadie, en especial si yo no importo tanto como la pérdida importa para mí, no lloraré nada, descansaré de corrido, y si sueño, tal vez sea con mielitas, la chihuahueña loca que no me quería pero que hoy me llevó su juguetes y me lo puso en la mano para que se lo quitara, pudiera recuperarlo y luego me lo aventara para empezar todo otra vez.
Miel me perdonó, mi tía nunca lo hará, pero su perra lo logró y con eso me doy por bien servida.
Insisto, no sé qué escribí aquí, supongo que mañana pasaré a revisarlo, pero por el momento iré a soñar algo, y si involucrara al personaje de letras, o ya de perdida a Vincent Cassel, sería muy feliz.
Le dije a mi Tita que debía encontrar una excusa para pasar el día, así lograria animarse, aunque fuera caminar al parque más cercano, o pedir un taxi y pensar en cualquier destino al azar. La clave está en levantarse todos los días, empiezas con una excusa y después vas improvisando, con muchas creatividad, al final del día se habrá logrado evitar el llanto y se habrá obtenido algo tangible, una razón, un juego de copias, la reposición de algo deteriorado. Por ejemplo, ir a ver a mi Tita para aliviar su depresión fue la forma que encontré hoy para sobrevivir la mía.
Claro, eso no se lo diremos.
Ya va a salir Black Swan, esa me parece una buena razón para sobrevivir la semana, y así, con un poco de esfuerzo, pasarán los meses y habremos estado vivos un buen rato más, con dosis mínimas de dolor innecesario y dos o tres eventos tangibles que digan "ha valido la pena salir de la cama y respirar".
Qué bueno que aclaro que no le robo drogas a su abuela porque si lo estaba pensando jeje
ResponderEliminar“Carla gran pelo”, según tengo entendido, es la que se casó y se fue al extranjero, al parecer ahí se embarazo pero ¿Por qué regreso? Ahí me perdí…
Sobre las fotos, reclame sus derechos!
Sí, se casó, se fue al extranjero, se embarazó y ahora regresa a su casa, yo también me perdí pero si me lo aclaran le cuento, claro, que será en un estado más lúcido. ¿Sabe cómo debería llamarse ese post? "No consuma benzodiacepinas y escriba al mismo tiempo."
ResponderEliminarjajajajaja...
ResponderEliminarYo pienso que tomar eso y escribir es un logro, a pesar de todo, todo esta bajo control, si señor!
ResponderEliminarUn logro de la confusión, pero lo recomiendo, uno se suelta y luego es divertido ver qué salió en la mañana. Es bien raro. (Bajo control, claro que si!)
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