miércoles, 29 de septiembre de 2010

Magical pop-up book

Ay carajo, creo que me acabo de unir a algo. Sobre los animales, otra vez. 
Yo estaba bien, marchaba solita, donaba a distancia, hacía sentir culpable a mi papá por comer cerdo, me quejaba mucho y abrazaba a Rito pensando que este mundo está mal. Era feliz en mi paz mental silenciosa, cocinando tofu y criticando a las amigas de mi mamá por comprar perros en veterinarias en lugar de adoptarlos. Estaba bien, mi cobardía y bajo perfil me quedaban rebien, qué carajos hice? Supongo que fue una mala combinación de muchas cosas, revisando mis mensajes enviados de hace mucho tiempo de repente me sentí como una completa idiota, era cumpleaños de mi hermana, mi abuela le mandó una botella elegante a mi hermana, brindamos por su 31 años que se supone que son 29 y de alguna forma me tomé mi copa, la de mi mamá, la de mi hermana y la que le serví a Rito. Sí, culpo a esa botella de mis acciones. Si me hubiera tumbado no habría estado lo suficientemente lúcida para escribir, no, fue peor, me puso de humor emprendedor  pero en pleno uso de mis dedos para ponerme a escribirle a desconocidos y quién sabe a qué hora de la mañana le escribí a los del albergue, uno de ellos, confirmando mi asistencia a la marcha. Es que, en las noticias ellos decían que lo hiciera, y se me ocurrió que si lo pedían era lo menos que podía hacer, además, anoche pensaba que no quería ir sola otra vez, y aún si Jane pudiera no me gustaría volver a arrastrarla a una de esas cosas que no tienen nada de sentido pero que son una especie de efecto secundario de mi locura.

Ahora me responden que nos vemos el domingo a tal hora y en tal lugar, que tal vez ya estén listas las playeras. ¿Playeras? ¿cuales playeras? esperen, ¿me van a dar alguna cosa, como una pancarta o algo así? ¿me acabo de unir a algo? Carajo! 

Tenía que hacer una pendejada de esas, claro que sí. No podía marchar silenciosa y sutilmente comprando botones y deteniéndome de vez en cuanto a tomar agua, abanicarme o fumar un poco en lo que aparecía otro contingente como el de los toreros o los que se oponen  a las pieles para confundirme en la multitud como siempre.
Chale. Bueno, voy, hago mi mejor esfuerzo para parecer persona, sigo la corriente y en cuanto pueda huyo.  Después, todo volverá a la normalidad, a la estéril normalidad.

Señor, no permitas que me encuentre a alguien, como por ejemplo la Sra. Palmer. Si me la encuentro lo tomaré como una señal divina y me aventaré del siguiente puente peatonal que encuentre. También me puedo subir a la torre latino, sería una muerte muy poética, en especial si consideramos mi horror a las alturas.

Ya, voy a dejar de pasar toda la noche metida en internet, es malo.

4 comentarios:

  1. Tal vez no sea tan malo unirse a ese tipo de cosas, finalmente será por el bien de los animales y ellos lo valen.

    Por favor no tome ese tipo de resoluciones tan drásticas todo se remedia con una buena taza de café.

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  2. Pero me da miedo! Bueno, ya ni modo, lo peor es que creo que ni tiene caso pero me entra la responsabilidad y la culpa, es rarísimo.Café, fíjese eso es muy cierto, de veras arregla todo. Nada más por eso evitaré el puente peatonal, que de todas formas es espantoso intentar cruzar uno, asomarse menos. Dios nos libre.

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  3. no se sienta culpable ni deje que la hagan sentir asi, finalmente es un apoyo voluntario no obligatorio ayude en lo que pueda y quiera.

    ¿verdad que si? no por nada cuando la gente quiere platicar dice "vamos a tomarnos un café" solo hay que asomarse por los que tiene protección

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  4. No, si no son ellos, son grandes personas que rescatan animales del antirrábico a la mitad de la noche sobornando gente y se cruzan avenidas a salvar animales y hacen todo lo que yo jamás haré por cobarde y chafa, a lo mejor por eso me da miedo. Lo bueno es que hay varios oxxos por Reforma, si me espanto, voy por café. Sí, pues tomar café es la excusa perfecta, mientras haya café hasta sentarse en el patio a ver volar las hojas vale la pena.

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